Domingo de Ramos (C) – 2010
A nadie le gusta un fracasado. Cuando Jesús entró en Jerusalén el Domingo de Ramos montado en un burrito, la gente estaba loca de alegría. Cortaron palmas para saludarle y aclamarle como el Mesías prometido: ¡El que les iba a resolver todos sus problemas y a expulsar a los invasores romanos de la tierra santa!…





