Si Dios no fuera mi socorro,
ya habitaría yo en el reino del silencio.
Cuando decía « mi pie resbala »,
tu amor, Señor, fue mi sustento.
En medio de mis ansiedades,
tu consuelo me deleita. (Salmo 94:17-19)
Acompáñenos cada semana mientras compartimos nuevas oraciones por las personas más vulnerables entre nosotros, por quienes afrontan desafíos, miedos y amenazas. Recordaremos muchos de los daños que se están produciendo y reconoceremos lo que se está eliminando, perdiendo o poniendo en peligro.
Estas oraciones no sustituyen a la acción; su propósito es, más bien, ofrecer un espacio para el arraigo y el discernimiento mientras intentamos sostenernos mutuamente en el amor y a la manera de Cristo.
Únase por Zoom cada lunes a las 11:45 a. m. (ET) para participar en una liturgia sencilla y escuchar las oraciones de los miembros de la Comunidad de Francisco y Clara.

Por el valor para buscar tener un mundo libre de armas nucleares
Dios de paz, cuya misericordia es más fuerte que la violencia de este mundo, recordamos con tristeza la devastación de Hiroshima y Nagasaki, así como a las generaciones que han llevado las heridas de la guerra nuclear. Lamentamos que incluso ahora la humanidad continúe dependiendo de armas capaces de una destrucción inimaginable y depositando la esperanza en amenazas de aniquilación mutua, en lugar de depositarla en el arduo trabajo por la paz. Sálvanos de creer que la paz duradera puede construirse sobre el temor. Concédeles sabiduría, humildad y moderación a quienes se les ha confiado la autoridad militar y política, para que puedan resistir la escalada y buscar todos los caminos que protejan la vida. Fortalece a diplomáticos, pacificadores, científicos, defensores y a todos los que se esfuerzan fielmente por lograr el desarme nuclear y la resolución pacífica de los conflictos. Conviértenos, a tu iglesia, en constructores de paz verdadera cuyas vidas den testimonio de la esperanza de tu reino por venir, donde las espadas se convierten en arados y las naciones ya no aprendan a hacer la guerra. A través de Jesucristo nuestro Señor, el Príncipe de la Paz, quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.
Por la misericordia más allá de la explotación política
Dios de misericordia, que escuchas el clamor del extranjero y acoges al marginado en tu abrazo, lamentamos las vidas que se han perdido en Ceuta y en todos los casos donde perecen los migrantes. Lamentamos cuando las maquinaciones políticas dominan la respuesta al sufrimiento humano, y que las tragedias se utilicen con demasiada frecuencia para avivar las tensiones, crear temor y profundizar las divisiones. Reconforta a quienes están en duelo, sana a los que han resultado heridos o traumatizados, y protege a los migrantes, a los refugiados y a todos los que siguen siendo vulnerables a la violencia y la explotación. Concédeles sabiduría, valor, compasión y ayuda a los gobiernos para que puedan mantener tanto la dignidad de todos los seres humanos como sus responsabilidades de conformidad con la ley. Convierte los corazones de los líderes para que dejen de explotar el sufrimiento a fin de obtener poder y se orienten hacia políticas marcadas por la verdad, la misericordia y el bien común. Haz que tu iglesia sea un vecino fiel para los desplazados, dando testimonio de tu amor con hospitalidad, justicia y esperanza. Por Jesucristo nuestro Señor, que conoció el exilio siendo niño y acogió al extranjero, y que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.
Por los trabajadores uigures ocultos en las cadenas de suministro
Dios de justicia, cuya ley protege a los trabajadores explotados y cuya Palabra está con los vulnerables, oramos por todas las víctimas del trabajo forzado, incluidos los uigures, los kazajos, los kirguises y otros pueblos musulmanes túrquicos cuya explotación está oculta dentro de las cadenas de suministro mundiales. Agradecemos todos los esfuerzos fieles para descubrir el trabajo forzado, evitar que sus frutos lleguen a nuestros mercados y responsabilizar a quienes se benefician de la cautividad. Oramos para que las autoridades públicas, los líderes empresariales y todos los que rigen el comercio tengan la voluntad, la transparencia y los recursos para exponer el trabajo oculto, rastrear con veracidad las cadenas de suministro y hacer cumplir con integridad la Lista de Entidades de la Ley de Prevención del Trabajo Forzado de los Uigures, para que no permanezcamos indiferentes mientras nuestra vida común se beneficia de la explotación. Despierta las conciencias de los funcionarios gubernamentales y los líderes empresariales de todas partes que permiten, se benefician o participan en esta práctica. Enséñanos que nuestra libertad está vinculada con la libertad de los demás. Haznos siervos de tu obra de liberar a los cautivos, oh Señor. Te pedimos todo esto por Jesucristo, en la unidad del Espíritu Santo. Amén.





