Si Dios no fuera mi socorro,
ya habitaría yo en el reino del silencio.
Cuando decía « mi pie resbala »,
tu amor, Señor, fue mi sustento.
En medio de mis ansiedades,
tu consuelo me deleita. (Salmo 94:17-19)
Acompáñenos cada semana mientras compartimos nuevas oraciones por las personas más vulnerables entre nosotros, por quienes afrontan desafíos, miedos y amenazas. Recordaremos muchos de los daños que se están produciendo y reconoceremos lo que se está eliminando, perdiendo o poniendo en peligro.
Estas oraciones no sustituyen a la acción; su propósito es, más bien, ofrecer un espacio para el arraigo y el discernimiento mientras intentamos sostenernos mutuamente en el amor y a la manera de Cristo.
Únase por Zoom cada lunes a las 11:45 a. m. (ET) para participar en una liturgia sencilla y escuchar las oraciones de los miembros de la Comunidad de Francisco y Clara.

Por los miembros de las fuerzas armadas y sus familias
Dios de amor inquebrantable, que velas por quienes deben desplazarse lejos de su hogar y acompañas a quienes soportan pesadas cargas, te pedimos que protejas a los miembros de nuestras fuerzas armadas y a las familias que los respaldan. Nos aflige especialmente que quienes se han comprometido a servir a su país tengan además que afrontar el temor a la detención o a la separación de sus seres queridos. Otorga fortaleza a quienes prestan servicio y paz a quienes esperan su regreso. Concede sabiduría y compasión a quienes se ha confiado su bienestar. Inspira a nuestra nación para que no se limite a expresar con palabras su reconocimiento a quienes sirven a nuestro país, sino también garantizando que las familias de quienes sirven en las fuerzas armadas puedan vivir con dignidad, seguridad y esperanza. Haznos sensibles también a los pesares y dificultades que con tanta facilidad quedan ocultos tras los uniformes y las ceremonias. Por Jesucristo, Príncipe de la Paz, que nos llama a amarnos y a servirnos mutuamente. Amén.
Por el pueblo de Colombia tras el terremoto
Dios de misericordia, que permaneces a nuestro lado cuando la tierra se estremece y todo aquello que creíamos firme se tambalea, te pedimos por el pueblo de Colombia, que sufre las consecuencias de la devastación provocada por el reciente terremoto. Acoge en tu eterna misericordia a quienes han fallecido y consuela a quienes lloran su pérdida. Ve al encuentro de quienes han resultado heridos, quienes se han visto obligados a abandonar sus hogares y quienes esperan con angustia noticias de sus seres queridos que aún siguen desaparecidos. Ampara a quienes han perdido sus hogares y sus medios de vida, y especialmente a quienes viven en comunidades en las que la distancia, la pobreza y los daños en las infraestructuras dificultan aún más la llegada de ayuda. Da fuerza a los equipos de rescate y de asistencia médica, a quienes viven en las zonas afectadas y a todas las personas que buscan entre los escombros, y lleva ayuda a quienes la necesitan. Concede sabiduría a quienes coordinan la respuesta, para que la ayuda llegue con prontitud a todas estas comunidades. Da fuerza también a la Diócesis Episcopal de Colombia y a todas las comunidades religiosas en su acompañamiento a las comunidades afectadas, e inspíranos, más allá de las fronteras, a unirnos en el largo camino de la recuperación y a sostenernos mutuamente en las dificultades. Por Jesucristo, nuestro refugio y nuestra esperanza. Amén.
Por la labor de investigación científica
Dios de sabiduría, que nos has dado la capacidad de buscar respuestas, y un mundo lleno de misterios aún por desvelar, te damos gracias por todas las personas que se dedican a la investigación científica. Deploramos la interrupción de investigaciones, la cancelación o demora del financiamiento, la pérdida de personal en los laboratorios y la paralización de estudios prometedores por falta de recursos. Lamentamos no solo la interrupción de la labor científica, sino también las preguntas que quedan sin plantear, los experimentos que quedan inconclusos y los avances científicos que se ven postergados. Tenemos especialmente presentes a quienes están a la espera de una cura, un tratamiento o una forma más eficaz de prevenir la enfermedad. Ayúdanos a recordar que un año perdido para la investigación no es simplemente un retraso presupuestario, sino una demora que puede traducirse en tiempo irrecuperable en el esfuerzo por aliviar el sufrimiento y salvar vidas. Concede sabiduría a quienes están a cargo de los recursos públicos, para que reconozcan la investigación científica como una labor de cuidado y responsabilidad a largo plazo. Protege la investigación científica de consideraciones políticas a corto plazo y asiste a quienes, con perseverancia, trabajan para ampliar el conocimiento humano. Por Jesucristo, que nos llama a buscar la verdad y a poner nuestros dones al servicio de la sanación del mundo. Amén.





