{"id":602431,"date":"2021-09-11T17:44:39","date_gmt":"2021-09-11T21:44:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=252431"},"modified":"2026-08-09T14:42:30","modified_gmt":"2026-08-09T18:42:30","slug":"pentecostes-20-b-10-de-octubre-de-2021","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/sermons\/pentecostes-20-b-10-de-octubre-de-2021\/","title":{"rendered":"Propio 23 (B) \u2013 2021"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>LCR: Am\u00f3s 5:6-7, 10-15; Salmo 90:12-17; Hebreos 4:12-16; San Marcos 10:17-31<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Cover-ES-FB-1-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-252432\" style=\"width:512px;height:268px\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El evangelio asignado a este Vig\u00e9simo Domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s, en conjunto con las dem\u00e1s lecturas, nos relata un episodio revelador que nos obliga a reflexionar sobre c\u00f3mo podemos experimentar una vida espiritual y c\u00f3mo podemos alcanzar la salvaci\u00f3n. El relato de San Marcos nos cuenta la historia de un hombre rico que deseaba heredar el reino de los cielos: <em>\u201cMaestro bueno, \u00bfqu\u00e9 debo hacer para alcanzar la vida eterna?<\/em> Parece ser una pregunta sincera y v\u00e1lida, por supuesto. Equivale a preguntar c\u00f3mo se puede tener una vida espiritual, c\u00f3mo disfrutar del amor de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 nos recuerde la pregunta de la multitud que comi\u00f3 los panes y los pescados en el desierto: <em>\u201c\u00bfQu\u00e9 debemos hacer para realizar las obras que Dios quiere que hagamos?\u201d<\/em> \u00bfQu\u00e9 quiere Dios de nosotros? Jes\u00fas respondi\u00f3 a esta pregunta, inicialmente, siguiendo las pautas que cualquiera pensar\u00eda, con base en la moral y los mandamientos: \u201c<em>No mates, no cometas adulterio, no robes, no digas mentiras, honra a tu padre y a tu madre\u201d.<\/em> Al parecer, el interlocutor era un hombre piadoso y cumplidor de sus responsabilidades; como muchos de nosotros tratamos de ser todos los d\u00edas. Pero luego Jes\u00fas le explic\u00f3 que algo esencial le hac\u00eda falta; probablemente lo que tambi\u00e9n a nosotros nos hace falta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A su interlocutor, quien se mostraba deseoso de entrar en el reino de Dios, Cristo con mucho cari\u00f1o le dijo: <em>\u201cUna cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y d\u00e1selo a los pobres. As\u00ed tendr\u00e1s riqueza en el cielo. Luego ven y s\u00edgueme.\u201d <\/em>Seg\u00fan Jes\u00fas, ser rico, cumplir con los puntos de la ley y ser una persona responsable, no bastan para experimentar la vida espiritual plenamente. Todos necesitamos despojarnos de las muchas cosas que nos distraen y dedicarnos por completo a Dios, o como Jes\u00fas dijo en otra ocasi\u00f3n: <em>\u201cLa \u00fanica obra que Dios quiere es que crean en aquel que \u00e9l ha enviado\u201d. <\/em>Lo que el ser humano necesita es creer en el Salvador y seguirlo adonde vaya; lo dem\u00e1s vendr\u00e1 por a\u00f1adidura, como fruto de un \u00e1rbol sano. Todo comienza con seguir a Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Posiblemente, el detalle m\u00e1s curioso de este relato es que aquel hombre, a\u00fan reconociendo que Jes\u00fas es el \u201cmaestro bueno\u201d, sali\u00f3 afligido y triste de su encuentro con el Se\u00f1or; triste porque \u201cpose\u00eda muchas cosas\u201d y, por su apego a ellas, no estaba dispuesto a seguir a Jes\u00fas. No pod\u00eda dar el paso definitivo hacia el discipulado. Y hoy muchas personas experimentan lo mismo, admiran a Jes\u00fas y quieren ser buenas personas, pero no est\u00e1n dispuestas a dedicar sus vidas completamente a la voluntad de Dios. La verdad es que ahora tenemos mucho en com\u00fan con el hombre rico del evangelio: poseemos muchas cosas, queremos ser buenos y tenemos muchas distracciones que nos apartan de la b\u00fasqueda de Dios. De esta manera, es dif\u00edcil alcanzar la espiritualidad y la relaci\u00f3n que anhelamos con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y no s\u00f3lo es dif\u00edcil. Es imposible por nuestra propia cuenta. \u00c9ste fue el choque que experimentaron los disc\u00edpulos de Jes\u00fas cuando dijo: \u201c<em>Hijos, \u00a1qu\u00e9 dif\u00edcil es entrar en el reino de Dios!<\/em> <em>Es m\u00e1s f\u00e1cil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios.\u201d<\/em> San Marcos indica que todos los disc\u00edpulos estaban asombrados por estas palabras; pensaban, con cierta l\u00f3gica que, si esto resultaba dif\u00edcil para los ricos, entonces ser\u00eda pr\u00e1cticamente imposible para los dem\u00e1s. Por ello se preguntaron: <em>\u201c\u00bfY qui\u00e9n podr\u00e1 salvarse?\u201d<\/em> La respuesta es: \u00a1nadie!; nadie podr\u00e1 salvarse por su cuenta, por su riqueza o posici\u00f3n social. Como dijo el Se\u00f1or: <em>\u201cPara los hombres es imposible\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Necesitamos una dosis de humildad. Si pensamos que nuestra riqueza, o nuestra moral, o nuestra posici\u00f3n social, o nuestras obras m\u00e1s excelentes nos pueden salvar o nos pueden ofrecer una base para una buena relaci\u00f3n con Dios, nos equivocamos enormemente. Es dif\u00edcil entrar en el reino de Dios por la fuerza y el esmero de los hombres y las mujeres; es imposible. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cPara los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para \u00e9l todo es posible\u201d.<\/em> S\u00f3lo Dios puede salvarnos y s\u00f3lo Dios nos ofrece la manera de vivir la aut\u00e9ntica vida espiritual, a trav\u00e9s de su Hijo, Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jes\u00fas nos extiende la misma invitaci\u00f3n que dio al hombre rico: \u201c<em>Ven y s\u00edgueme\u201d<\/em>. La fe, el creer en aquel que Dios ha enviado, realmente es s\u00f3lo esto: seguir a Jes\u00fas. No es un camino f\u00e1cil, requiere deshacernos de muchas cosas en las cuales hemos invertido tiempo, energ\u00eda y emoci\u00f3n; requiere apartarnos del orgullo y de la ilusi\u00f3n de creernos muy buenos. <em>\u201cBueno solamente hay uno: Dios\u201d. <\/em>Requiere que entendamos que necesitamos que el Se\u00f1or nos gu\u00ede y nos dirija hacia d\u00f3nde vamos, hacia el reino de Dios, tanto en el momento presente como en la eternidad. Por eso, las palabras de la colecta para hoy son tan apropiadas: <em>\u201cTe rogamos, oh Se\u00f1or, que tu gracia nos preceda y acompa\u00f1e&#8230;\u201d. <\/em>De nuevo: <em>\u201cpara los hombres es imposible, pero no para Dios\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los disc\u00edpulos, especialmente Pedro, no estaban del todo conformes con esta ense\u00f1anza de Jes\u00fas. Quer\u00edan asegurarse de estar haciendo lo correcto al dejar sus vidas y patrimonios para seguirlo. Jes\u00fas quiso consolarlos un poco, explicando: <em>\u201cLes aseguro que cualquiera que por mi causa y por aceptar el evangelio haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos, o terrenos, recibir\u00e1 ahora\u2026 cien veces m\u00e1s, aunque con persecuciones; y en la vida venidera recibir\u00e1 la vida eterna.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esto tambi\u00e9n vemos que la vida en Dios no es tan f\u00e1cil. Habr\u00e1 problemas, habr\u00e1 persecuciones, pero Dios nos ayuda. \u00c9ste tambi\u00e9n fue el mensaje del autor de Hebreos, podemos recurrir a Jes\u00fas para recibir la ayuda de Dios. Como nuestro pastor y sacerdote, \u00e9l se compadece de nosotros porque conoce nuestra vida y nuestras dificultades. Por eso, debemos mantener la fe y nuestra confianza en que seguirlo es el camino a la salvaci\u00f3n y la vida y, cuando necesitemos ayuda, debemos acercarnos con confianza al trono de la gracia, <em>\u201cal trono de nuestro Dios amoroso, para que \u00e9l tenga misericordia de nosotros y en su bondad nos ayude en la hora de necesidad.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si anhelamos entrar en el reino de Dios, pronto descubriremos que para los hombres es imposible, pero cuando nos demos cuenta de nuestra necesidad, veremos que, para Dios, nada es imposible. Como dijo el Ap\u00f3stol Pablo en otro sitio: <em>\u201cPues por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvaci\u00f3n por medio de la fe. No es esto algo que ustedes mismos hayan conseguido, sino que es un don de Dios.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy mismo, acerqu\u00e9monos a Jes\u00fas, sig\u00e1mosle con amor y devoci\u00f3n, y confiemos en su poder de salvaci\u00f3n. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><em>Este serm\u00f3n fue escrito por <\/em><strong><em>el Rvdo. Jack Lynch<\/em><\/strong><em>.<\/em><\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Sermon-Propio-23B-Spanish.docx\">Word \u2013 Pentecost\u00e9s 20 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Sermon-Propio-23B-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download>Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Sermon-Propio-23B-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Pentecost\u00e9s 20 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Sermon-Propio-23B-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download>Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LCR: Am\u00f3s 5:6-7, 10-15; Salmo 90:12-17; Hebreos 4:12-16; San Marcos 10:17-31 El evangelio asignado a este Vig\u00e9simo Domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s, en conjunto con las dem\u00e1s lecturas, nos relata un episodio revelador que nos obliga a reflexionar sobre c\u00f3mo podemos experimentar una vida espiritual y c\u00f3mo podemos alcanzar la salvaci\u00f3n. El relato de San Marcos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201215,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_tec_requires_first_save":true,"_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_EventAllDay":false,"_EventTimezone":"","_EventStartDate":"","_EventEndDate":"","_EventStartDateUTC":"","_EventEndDateUTC":"","_EventShowMap":false,"_EventShowMapLink":false,"_EventURL":"","_EventCost":"","_EventCostDescription":"","_EventCurrencySymbol":"","_EventCurrencyCode":"","_EventCurrencyPosition":"","_EventDateTimeSeparator":"","_EventTimeRangeSeparator":"","_EventOrganizerID":[],"_EventVenueID":[],"_OrganizerEmail":"","_OrganizerPhone":"","_OrganizerWebsite":"","_VenueAddress":"","_VenueCity":"","_VenueCountry":"","_VenueProvince":"","_VenueState":"","_VenueZip":"","_VenuePhone":"","_VenueURL":"","_VenueStateProvince":"","_VenueLat":"","_VenueLng":"","_VenueShowMap":false,"_VenueShowMapLink":false,"_tribe_blocks_recurrence_rules":"","_tribe_blocks_recurrence_description":"","_tribe_blocks_recurrence_exclusions":"","_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"","_kad_post_layout":"","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"","_kad_post_feature_position":"","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","ep_exclude_from_search":false,"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[43,52,33,1953],"tags":[429],"class_list":["post-602431","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-sermons","category-sermons-that-work","category-the-season-after-pentecost","category-worship-and-prayer-menu","tag-propio-23b"],"acf":[],"taxonomy_info":{"category":[{"value":43,"label":"Sermons"},{"value":52,"label":"Sermons That Work"},{"value":33,"label":"The Season After Pentecost"},{"value":1953,"label":"worship_and_prayer_menu"}],"post_tag":[{"value":429,"label":"Propio 23B"}]},"featured_image_src_large":false,"author_info":[],"comment_info":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/602431","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/602431\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3477175,"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/602431\/revisions\/3477175"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=602431"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=602431"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=602431"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}