{"id":595908,"date":"2021-05-02T17:17:00","date_gmt":"2021-05-02T21:17:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=245908"},"modified":"2026-07-15T15:50:59","modified_gmt":"2026-07-15T19:50:59","slug":"dia-de-pentecostes-b-23-de-mayo-de-2021","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/sermons\/dia-de-pentecostes-b-23-de-mayo-de-2021\/","title":{"rendered":"D\u00eda de Pentecost\u00e9s (B) \u2013 2021"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><a href=\"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/dia-de-pentecostes-b\/\">LCR: Hechos 2:1-21; Salmo 104: 25-35, 37; Romanos 8:22-27; San Juan 15:26-27.16:4b-15. <\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/DdP-2021-Cover-ES-FB-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-245915\" style=\"width:512px;height:268px\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Feliz domingo de Pentecost\u00e9s!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy, veintitr\u00e9s de mayo, \u00faltimo domingo de Pascua, la Iglesia celebra la unci\u00f3n, el derramamiento del Esp\u00edritu Santo sobre el movimiento de Jes\u00fas. Desde el d\u00eda de Pascua hasta hoy, hemos venido escuchando en las lecturas dominicales c\u00f3mo los primeros seguidores de Jes\u00fas reaccionaron a la resurrecci\u00f3n. Por los \u00faltimos cincuenta d\u00edas hemos venido escuchando el testimonio de los disc\u00edpulos, los primeros receptores del mensaje de la esperanza de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si escuchamos con atenci\u00f3n, podremos recordar que no todos los disc\u00edpulos reaccionaron a la Pascua del mismo modo. Mar\u00eda, es incapaz de reconocer al Se\u00f1or y lo confunde con el jardinero, no es hasta cuando Jes\u00fas la llama por su nombre que Mar\u00eda reconoce a su Se\u00f1or: \u201c<em>Jes\u00fas entonces le dijo: \u00a1Mar\u00eda! Ella se volvi\u00f3 y le dijo en hebreo: \u00a1Rabuni! (que quiere decir, \u201cMaestro\u201d)<\/em>.&nbsp; Por su parte Tom\u00e1s, quien no estaba presente en la primera aparici\u00f3n de Jes\u00fas al grupo, se niega a creer, y no es hasta cuando el Se\u00f1or se le aparece y lo invita a meter su dedo en las llagas que Tom\u00e1s acepta la resurrecci\u00f3n: <em>\u201centonces exclam\u00f3: \u00a1Mi Se\u00f1or y mi Dios!\u201d<\/em>. Finalmente, el cap\u00edtulo 21 del Evangelio de Juan, nos cuenta que al principio los ap\u00f3stoles no le reconocieron, aun cuando \u00e9sta fue la tercera aparici\u00f3n del resucitado a los disc\u00edpulos. La noticia de la Pascua del Se\u00f1or es tan buena, que apenas la pod\u00edan creer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, podemos ver en el testimonio de las Escrituras, que los cincuenta d\u00edas de pascua est\u00e1n cargados de revelaci\u00f3n; en esos d\u00edas los disc\u00edpulos han descubierto, aceptado y abrazado el mensaje de la esperanza indestructible de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cincuenta d\u00edas despu\u00e9s de la Pascua todos han tenido sus experiencias con el Jes\u00fas resucitado y se encuentran reunidos nuevamente en un mismo lugar. Pero esta vez, nos cuenta el libro de los Hechos, ocurre algo extraordinario: de repente todos fueron llenos del Esp\u00edritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas seg\u00fan el Esp\u00edritu les conced\u00eda expresarse, de tal forma que jud\u00edos, procedentes de todas las naciones que hab\u00edan venido a Jerusal\u00e9n para celebrar la fiesta de Pentecost\u00e9s, pod\u00edan entender lo que dec\u00edan en su propio idioma. Es casi imposible desentra\u00f1ar el misterio que se vivi\u00f3 aquel d\u00eda glorioso de Pentecost\u00e9s. El propio Pedro siente la necesidad de explicar a la multitud que no est\u00e1n borrachos y trata de dar sentido al explicar que, lo que ha ocurrido, es el cumplimiento de la profec\u00eda anunciada por el profeta Joel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En nuestros tiempos, cuando se interpreta lo ocurrido en el Pentecost\u00e9s, una de las cosas m\u00e1s comunes que escuchamos decir es que ese d\u00eda la Iglesia, a trav\u00e9s de la unci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, fue empoderada, habilitada, para llevar adelante la obra redentora de Jes\u00fas y proclamar el mensaje de la resurrecci\u00f3n al mundo entero. Esta afirmaci\u00f3n, aunque anclada en la realidad, necesita ser explicada constantemente. El poder que la Iglesia, el movimiento apost\u00f3lico de Jes\u00fas, recibi\u00f3 ese d\u00eda, radica \u00fanicamente en el amor de Dios, demostrado y revelado a cada uno de nosotros en Cristo Jes\u00fas. Es poder para comprender, sanar, perdonar. No es poder en el sentido en que los seres humanos usualmente interpretamos o ejercemos el poder, como herramienta para dominar, subyugar, seducir, y conquistar; es poder para amar como Jes\u00fas nos ense\u00f1\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La unci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, fue el derramamiento abundante del esp\u00edritu del amor de Cristo Jes\u00fas sobre la comunidad de creyentes de un modo extraordinario. Pero el esp\u00edritu derramado en el Pentecost\u00e9s no es un esp\u00edritu nuevo, es el Esp\u00edritu de Dios, el Esp\u00edritu Santo, el esp\u00edritu del resucitado, el mismo Esp\u00edritu que se mov\u00eda sobre la faz de las aguas desde la creaci\u00f3n del cielo y de la tierra. Es el mismo esp\u00edritu que nos es dado en el bautismo, y con el que somos ungidos en la confirmaci\u00f3n. Ese esp\u00edritu de amor ha sido una constante, desde la creaci\u00f3n del mundo, es el esp\u00edritu de vida que Dios puso en el ser humano cuando lo cre\u00f3, cuando sopl\u00f3 sobre su nariz aliento de vida; y est\u00e1 con nosotros, con la comunidad de creyentes, minuto a minuto de nuestra existencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Err\u00f3neamente la gente piensa que el Esp\u00edritu de Dios es algo que viene y se va, que a veces tenemos la posibilidad de experimentar en un momento especifico, como ocurri\u00f3 aquella ma\u00f1ana de Pentecost\u00e9s. Pero no es as\u00ed. El Esp\u00edritu Santo, que se derram\u00f3 sobre la comunidad de creyentes en ese d\u00eda, es una constante, y aunque no siempre lo experimentemos del mismo modo o con la misma intensidad, siempre est\u00e1 presente en nuestras vidas; todo depende de cu\u00e1nto estemos -o no- dispuestos a abrirnos al Esp\u00edritu de Dios. Como la comunidad apost\u00f3lica, no todos respondemos igual ante la presencia de Dios, ni a todos se nos revela de la misma manera. La forma en la que abrazamos el amor de Dios va a determinar, como una llave que se abre o se cierra, la magnitud en la que experimentamos ese Esp\u00edritu Santo que est\u00e1 siempre ah\u00ed, como una fuerza latente en nuestras vidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando seguimos la gu\u00eda del Esp\u00edritu de Dios nos convertimos en esa persona que Dios quiere que seamos. Eso a veces puede causar mucho miedo, especialmente cuando estamos felices o nos sentimos seguros con quienes somos y no queremos que \u00e9l reorganice nuestra existencia. Cuando dejamos que el Esp\u00edritu act\u00fae, cuando abrimos la llave del coraz\u00f3n a la magnitud plena de esp\u00edritu que est\u00e1 ah\u00ed en nuestras vidas, cosas ocurren; cuando nos abrazamos a la fuerza del esp\u00edritu de amor que nos ha sido dado, somos capaces de lograr mucho m\u00e1s de lo que algunas veces so\u00f1amos o imaginamos posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si los disc\u00edpulos, primeros receptores del mensaje de amor de la resurrecci\u00f3n, no hubieran permitido que Esp\u00edritu de Dios cambiara su existencia, no habr\u00edan podido llevar el mensaje al mundo entero; Pedro habr\u00eda muerto como un simple pescador, Mateo como un cobrador de impuestos, y la Magdalena como una mujer m\u00e1s a la que Jes\u00fas san\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Esp\u00edritu de Dios est\u00e1 aqu\u00ed, en nuestras vidas hoy, tan real como en la vida de los primeros disc\u00edpulos; s\u00f3lo tenemos que activarlo, dejarlo que irrumpa con su fuerza en nuestra vida. Si dejamos al esp\u00edritu dormir en nosotros, si no lo dejamos alterar nuestras vidas, entrar y soplar con fuerza, no sabremos nunca lo mucho que somos capaces de alcanzar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El potencial que Dios ha puesto en cada uno de nosotros alcanza para m\u00e1s de lo que sospechamos. En el Esp\u00edritu de Dios, que quiere ser fuerza viva y activa en nuestra vida, hay poder para amar, perdonar, transformar, sanar y anunciar el mensaje de la resurrecci\u00f3n. Porque Dios nos ama tanto que no quiere que nos conformemos con el modo en el que amamos, perdonamos, sanamos, crecemos, proclamamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La invitaci\u00f3n en este domingo de Pentecost\u00e9s es a abrirnos a la gracia de Dios que habita en nosotros y puede hacer todas las cosas nuevas. Ahora que la estaci\u00f3n de Pascua he terminado, es momento para andar con m\u00e1s fuerza, de reconocernos reanimados y avivados en el poder de la resurrecci\u00f3n; es momento de decir como Tom\u00e1s: \u201c\u00a1mi se\u00f1or y mi Dios!\u201d; es momento de hablar el idioma del amor, de explotar nuestro potencial, de querer y amar mejor, de vibrar en un mismo esp\u00edritu: el Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Feliz Pentecost\u00e9s!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><em>Este serm\u00f3n fue escrito por <\/em><strong><em>el reverendo Andr\u00e9is D\u00edaz.<\/em><\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Sermon-Di\u0301a-de-Pentecoste\u0301s-Spanish.docx\">Word &#8211; Di\u0301a de Pentecoste\u0301s (B)<\/a><a href=\"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Sermon-Di\u0301a-de-Pentecoste\u0301s-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download>Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a href=\"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Sermon-Di\u0301a-de-Pentecoste\u0301s-Spanish.pdf\">PDF &#8211; Di\u0301a de Pentecoste\u0301s (B)<\/a><a href=\"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Sermon-Di\u0301a-de-Pentecoste\u0301s-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download>Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LCR: Hechos 2:1-21; Salmo 104: 25-35, 37; Romanos 8:22-27; San Juan 15:26-27.16:4b-15. \u00a1Feliz domingo de Pentecost\u00e9s! Hoy, veintitr\u00e9s de mayo, \u00faltimo domingo de Pascua, la Iglesia celebra la unci\u00f3n, el derramamiento del Esp\u00edritu Santo sobre el movimiento de Jes\u00fas. Desde el d\u00eda de Pascua hasta hoy, hemos venido escuchando en las lecturas dominicales c\u00f3mo los&#8230;<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_tec_requires_first_save":true,"_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_EventAllDay":false,"_EventTimezone":"","_EventStartDate":"","_EventEndDate":"","_EventStartDateUTC":"","_EventEndDateUTC":"","_EventShowMap":false,"_EventShowMapLink":false,"_EventURL":"","_EventCost":"","_EventCostDescription":"","_EventCurrencySymbol":"","_EventCurrencyCode":"","_EventCurrencyPosition":"","_EventDateTimeSeparator":"","_EventTimeRangeSeparator":"","_EventOrganizerID":[],"_EventVenueID":[],"_OrganizerEmail":"","_OrganizerPhone":"","_OrganizerWebsite":"","_VenueAddress":"","_VenueCity":"","_VenueCountry":"","_VenueProvince":"","_VenueState":"","_VenueZip":"","_VenuePhone":"","_VenueURL":"","_VenueStateProvince":"","_VenueLat":"","_VenueLng":"","_VenueShowMap":false,"_VenueShowMapLink":false,"_tribe_blocks_recurrence_rules":"","_tribe_blocks_recurrence_description":"","_tribe_blocks_recurrence_exclusions":"","_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"","_kad_post_layout":"","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"","_kad_post_feature_position":"","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","ep_exclude_from_search":false,"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1955,43,52,1953],"tags":[227],"class_list":["post-595908","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-easter","category-sermons","category-sermons-that-work","category-worship-and-prayer-menu","tag-dia-de-pentecostes-b"],"acf":[],"taxonomy_info":{"category":[{"value":1955,"label":"Easter"},{"value":43,"label":"Sermons"},{"value":52,"label":"Sermons That Work"},{"value":1953,"label":"worship_and_prayer_menu"}],"post_tag":[{"value":227,"label":"D\u00eda de Pentecost\u00e9s B"}]},"featured_image_src_large":false,"author_info":[],"comment_info":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/595908","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/595908\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3474174,"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/595908\/revisions\/3474174"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=595908"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=595908"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=595908"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}