{"id":512816,"date":"2015-09-14T02:15:05","date_gmt":"2015-09-14T06:15:05","guid":{"rendered":""},"modified":"2026-08-02T11:17:57","modified_gmt":"2026-08-02T15:17:57","slug":"dia-de-la-santa-cruz-2015","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/sermons\/dia-de-la-santa-cruz-2015\/","title":{"rendered":"D\u00eda de la Santa Cruz \u2013 2015"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><p>La liturgia de la Iglesia nos propone detenernos a celebrar y contemplar el misterio de la santa cruz. Todos nosotros hoy miramos la cruz como un s\u00edmbolo que nos identifica con la fe cristiana. Es el gran signo universal que aparece en todo el horizonte de la vida de los que nos decimos disc\u00edpulos de Jes\u00fas de Nazaret.<\/p><br><br><p>Dis\u00edmiles maneras utilizamos para honrarla y nos sentimos orgullosos de llevarla colgada en nuestros cuellos, prendedores y anillos. La colocamos en lo m\u00e1s alto de nuestros templos y preside tambi\u00e9n el lugar de nuestro \u00faltimo descanso en este peregrinar hacia la casa del Padre.<\/p><br><br><p>En cada momento de oraci\u00f3n personal y celebraci\u00f3n comunitaria, al tiempo que bendecimos a la Santa Trinidad, trazamos sobre nuestros cuerpos la se\u00f1al de la santa cruz. Se hace evidente que la cruz nos acompa\u00f1a constantemente, nos anima y nos impulsa en la vida de seguimiento y en nuestro ser interior que busca siempre la comuni\u00f3n \u00edntima con Dios, en Jes\u00fas crucificado y resucitado por nuestra salvaci\u00f3n.<\/p><br><br><p>Sin embargo, sabemos que los primeros cristianos no apreciaron la cruz como el s\u00edmbolo que es para nosotros hoy. Para ellos la cruz supuso desconcierto, frustraci\u00f3n y sin sentido. El madero de la cruz ten\u00eda en su cultura una maldici\u00f3n de esc\u00e1ndalo e ignominia, en ella nada noble y de Dios pod\u00eda suceder, menos que el Mes\u00edas, el Hijo de Dios acabara sus d\u00edas terrenales pendiendo de ella. Les era imposible descubrir que aquel madero maldito se convirtiera en \u00e1rbol de vida.<\/p><br><br><p>As\u00ed, ellos prefirieron otros signos que les eran m\u00e1s sensibles, m\u00e1s limpios y menos traum\u00e1ticos: el pez, la imagen del buen pastor llevando sobre sus hombros una oveja peque\u00f1a y d\u00e9bil. Pasaron muchas generaciones de cristianos, hasta que la cruz fue aceptada y convertida en emblema de fe, y aunque san Pablo se esfuerza y ense\u00f1a en sus cartas, todas escritas en el siglo primero, (1 Corintios 1, 18, 23-24, Efesios 2: 16, G\u00e1latas 6: 12, 14), el valor de la cruz, no alcanz\u00f3 comprensi\u00f3n y pr\u00e1ctica hasta bien entrado el siglo IV.<\/p><br><br><p>En cambio, es el signo de la santa Cruz el que hoy estamos celebrando. La Iglesia nos convoca para trascenderlo y ser capaces de entrar en el misterio de supremo amor que ella encierra, en tanto fue asumida libremente por el amor aut\u00e9ntico, coherente y fraterno del Dios hecho hombre: Jes\u00fas, el Cristo.<\/p><br><br><p>Es por el Se\u00f1or Jes\u00fas, y no por ella misma, que inspira y transparenta su significado \u00faltimo y que en este d\u00eda estamos llamados a re significar, para apropiarnos debidamente de sus muchas ense\u00f1anzas. Cualquier signo de muerte nunca ha sido asumido como posibilidad de vida. En su tiempo la cruz, de la que pendi\u00f3 Jes\u00fas, no fue la excepci\u00f3n, ah\u00ed radica la gracia actuante del Esp\u00edritu, el que nos hace conducir interiormente por el gusto de las cosas que Dios prefiere y elige. Aquellas cosas despreciables a los ojos humanos, pero sabias para Dios y su reino.<\/p><br><br><p>En la primera lectura, el profeta Isa\u00edas sabe descubrir la acci\u00f3n de Dios que es universal, que alcanza a todos y por eso canta su victoria. Hay en sus palabras la radicalidad de su opci\u00f3n de fidelidad al Se\u00f1or: \u201cNo hay otro Dios fuera de m\u00ed\u201d\u00a0(Isa\u00edas 45: 21). Es la ra\u00edz la que sustenta la vida de una planta, y cuanto m\u00e1s sana y buena sea esa ra\u00edz, mejores ser\u00e1n sus frutos. As\u00ed, la radicalidad que Isa\u00edas canta del Se\u00f1or es la certeza de que su fe radica en Dios y por eso no espera nada de otros dioses, solo \u00c9l es capaz de obrar grandes maravillas.<\/p><br><br><p>Asimismo, nuestra ra\u00edz tiene que estar en Dios, en Aquel que nos acerc\u00f3 a Jesucristo, no para escandalizarnos, sino para aceptar el ampl\u00edsimo horizonte de bondades, que pasa siempre por acoger sin distinci\u00f3n, y venidos de todos los caminos de la vida.<\/p><br><br><p>San Pablo ense\u00f1a a los g\u00e1latas que su orgullo est\u00e1 solo en la cruz de Cristo Jes\u00fas, a\u00fan m\u00e1s, Pablo tambi\u00e9n est\u00e1 crucificado para el mundo al igual que su Se\u00f1or. La conversi\u00f3n de Pablo pasa por la experiencia de sentirse perdonado. Pablo, que tanto persigui\u00f3 y da\u00f1\u00f3 a la naciente Iglesia cristiana, pudo comprender mejor su realidad de pecador a partir de experimentar el perd\u00f3n restaurador de Dios y esa realidad es la que lo hace exultar de gozo en la salvaci\u00f3n gratuita de Dios. Por eso, nadie como \u00e9l alcanza a comprender tan maravillosamente el misterio de la cruz, porque al ser tanto su pecado, logra disponerse humildemente para acoger tanto perd\u00f3n.<\/p><br><br><p>La muerte de Jes\u00fas en la cruz fue injusta, en cambio asume hasta el final todo lo que tendr\u00eda que pasar para cumplir con la reconciliaci\u00f3n del mundo, por puro y libre amor. Inversamente, Pablo merece castigo, sin embargo, recibe lo que no merece, Dios lo sorprende con su perd\u00f3n. Entra as\u00ed a descubrir la din\u00e1mica divina, que no se manifiesta con la l\u00f3gica humana sino que nos invita a creer en la fuerza del amor, del perd\u00f3n y de la acogida fraterna, aun en las peores y m\u00e1s deshumanizadas circunstancias de la vida, como \u00fanica posibilidad de bien.<\/p><br><br><p>En el evangelio de Juan se nos relata aquella sentencia de Jes\u00fas donde \u00e9l dice de s\u00ed mismo: \u201cY cuando yo haya sido levantado, atraer\u00e9 a todos hacia m\u00ed\u201d (Juan 12: 32). La mirada de Jes\u00fas en el momento del Calvario, tiene una fuerza que no somos capaces de comprender. A nuestro juicio all\u00ed hab\u00eda desolaci\u00f3n, traici\u00f3n y enga\u00f1o, sin embargo, desde la mirada de Jes\u00fas se estaba gestando el comienzo de algo nuevo. Es el Calvario el lugar desde donde la nueva creaci\u00f3n comienza a despertar. La muerte de Jes\u00fas, va haciendo nuevas todas las cosas a partir de la fe de los pocos que lo reconocieron en aquel momento, y as\u00ed, por esa fe, ha llegado hasta nosotros la redenci\u00f3n del mundo.<\/p><br><br><p>Con la muerte de su Hijo en la cruz, Dios ha recibido el fruto de lo que el ser humano es capaz de dar cuando no puede comprender. Si aquella humanidad hubiera tenido la certeza de que aquel pobre jud\u00edo era el Hijo de Dios no lo hubieran matado. Pero es que a la vida divina no se llega por certezas ni por c\u00e1lculos de l\u00f3gica, sino por fe, por la posibilidad de saltar hacia Dios y creerle, y dejarse conducir por \u00c9l con la confianza de que todo estar\u00e1 bien, porque nos ama intensamente.<\/p><br><br><p>La verdad de la palabra revelada en la Biblia tiene una fuerza que radica en el que es la Palabra misma, que no miente ni abandona. Por ella sabemos que tambi\u00e9n hoy Jes\u00fas, mediante su cruz, continua atrayendo a otros hacia el Padre, y nos invita a subir a esas cruces que, como la suya, est\u00e1n misteriosamente llenas de su presencia y son las de tantos hermanos que necesitan de nuestra ayuda.<\/p><br><br><p>Acojamos esa invitaci\u00f3n, a caminar siempre solidarios y fraternos, abiertos a todo cuanto Dios desea comunicarnos que nos lance a la vida en plenitud y abundancia, esa que solo se logra en la disposici\u00f3n de vivir la comuni\u00f3n los unos con los otros.<\/p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Este serm\u00f3n fue escrito por <\/em><strong><em>Gilberto Caballero.<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La liturgia de la Iglesia nos propone detenernos a celebrar y contemplar el misterio de la santa cruz. Todos nosotros hoy miramos la cruz como un s\u00edmbolo que nos identifica con la fe cristiana. 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