{"id":512571,"date":"2017-02-19T17:30:31","date_gmt":"2017-02-19T22:30:31","guid":{"rendered":""},"modified":"2026-07-25T15:24:25","modified_gmt":"2026-07-25T19:24:25","slug":"epifania-7-a-2017","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/sermons\/epifania-7-a-2017\/","title":{"rendered":"Epifan\u00eda 7 (A) &#8211; 2017"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><p>\u201cSean ustedes santos, pues yo, el Se\u00f1or su Dios, soy santo\u201d.<\/p><br><br><p>Santo, en el lenguaje corriente, es sin\u00f3nimo de perfecci\u00f3n y un ser perfecto, nos dice el diccionario, es el que tiene el mayor grado posible de bondad o de excelencia. La perfecci\u00f3n humana ser\u00e1, pues, tener el mayor grado de bondad o excelencia humana, teniendo siempre como modelo la perfecci\u00f3n divina.<\/p><br><br><p>Las lecturas que la liturgia de la palabra nos ofrece hoy, est\u00e1n muy estrechamente unidas. Como hemos podido ver, en el mandato del Lev\u00edtico a la perfecci\u00f3n humana, encontramos la llamada a la santidad, lo cual, justamente nuestro Se\u00f1or Jesucristo retoma para invitar a sus disc\u00edpulos a buscar la santidad siempre y en todo lugar. Por lo tanto, Jes\u00fas hoy nos invita a ser santos, nos invita a ser santos contra toda adversidad y dificultad que podamos encontrar en este mundo.<\/p><br><br><p>El mandamiento del amor, tal como est\u00e1 prescrito en el libro de Lev\u00edtico: \u201camar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d, s\u00f3lo se refiere al amor a las personas cercanas y a los parientes. Pero el mandamiento del amor de Jes\u00fas, supera a \u00e9ste del Lev\u00edtico, ampliando y d\u00e1ndole perfeccionamiento. Jes\u00fas invita a amar no \u00fanicamente al pr\u00f3jimo, sino tambi\u00e9n al enemigo. Justamente en esto, consiste la gran novedad y la maravillosa revoluci\u00f3n de Jes\u00fas en cuanto al mandamiento del amor.<\/p><br><br><p>Jes\u00fas recomienda no s\u00f3lo cumplir el mandamiento del Lev\u00edtico, sino darle plenitud, poniendo en este caso como ejemplo el amor de un Dios santo, es decir, perfecto.<\/p><br><br><p>El ser santos y por ende perfectos, pasa necesariamente por el ser conscientes de que todos formamos el cuerpo de Cristo, como nos dice San Pablo: \u00bfAcaso no saben ustedes que son templo de Dios? Cuando San Pablo en aquel entonces les dijo a los Corintios, y hoy nos lo dice a todos y a cada uno de nosotros, no quiere otra cosa que invitarnos a ser plenamente conscientes de que todos formamos el cuerpo de Cristo.<\/p><br><br><p>Recordemos siempre que el cuerpo de Cristo es la Iglesia; destruir esta unidad es destruir el cuerpo de Cristo. La Iglesia es en la comunidad donde Cristo se hace presente, es donde Cristo act\u00faa, d\u00e1ndoles a todos sus dones, sus gracias, bendiciendo y sobretodo ofreciendo la santificaci\u00f3n a todos los corazones de buena voluntad.<\/p><br><br><p>Hoy San Pablo nos invita a no confiarnos; nos invita a no dejarnos arrastrar por la sabidur\u00eda humana. San Pablo hoy nos invita a dejarnos guiar por la luz de Cristo, a dejarnos conducir por esa estrella que nos ha nacido en Bel\u00e9n. Por tanto, es Cristo y su palabra, es Cristo y su sabidur\u00eda la que tiene que guiar nuestros pasos por este mundo, ya que \u00c9l es la \u00fanica, la verdadera y la absoluta sabidur\u00eda.<\/p><br><br><p>Queridos y queridas en Cristo, es esta sabidur\u00eda la que nos llevar\u00e1 a ser perfectos como nuestro Padre celestial es perfecto. La clave para lograr \u00e9ste quiz\u00e1s dif\u00edcil objetivo, es dar cumplimiento a su palabra, es dar cumplimiento a sus ense\u00f1anzas y a sus mandamientos; es aplicar su ley y su justicia a la vida de todos los d\u00edas y a la vida pr\u00e1ctica. No nos dejemos llevar en ning\u00fan momento por el odio y la venganza como en la ley del Lev\u00edtico; atrev\u00e1monos a ir m\u00e1s all\u00e1 de esta ley, tenemos que luchar todos los d\u00edas, por dar perfeccionamiento a esta ley porque justamente para eso, Jes\u00fas nos dej\u00f3 su nuevo y revolucionario mandamiento del amor, en el cual, no \u00fanicamente tenemos que amar a nuestro pr\u00f3jimo, sino tambi\u00e9n a nuestro enemigo.<\/p><br><br><p>Porque \u00fanicamente as\u00ed seremos santos, perfectos y misericordiosos como nuestro Padre celestial lo es con todos sus hijos y con todas sus hijas., El hace salir el sol sobre buenos y malos y manda la lluvia sobre justos e injustos.<\/p><br><br><p>La perfecci\u00f3n a la que debemos aspirar todos los que por la gracia del bautismo hemos acogido al Se\u00f1or en nuestros corazones y por ende en nuestras vidas, es siempre una perfecci\u00f3n que se act\u00faa en el d\u00eda a d\u00eda, es una perfecci\u00f3n que construimos con nuestras propias manos, cada instante de nuestras vidas.<\/p><br><br><p>Si la perfecci\u00f3n humana es tener el mayor grado de bondad y excelencia humana, anhelemos pues, con todo nuestro ser y voluntad la perfecci\u00f3n, es decir, a ser lo m\u00e1s buenos que podamos ser, dentro de nuestras limitaciones y fragilidades humanas. Para conseguirlo, debemos tener siempre como modelo a Jes\u00fas, que fue un hombre semejante a nosotros en todo, menos en el pecado.<\/p><br><br><p>Por nuestras propias fuerzas, la santidad jam\u00e1s la podremos alcanzar, pero s\u00ed podremos conseguirla con la gracia de Dios. Si nosotros estamos dispuestos a recibir su ayuda, Dios siempre est\u00e1 dispuesto a ayudarnos con su gracia, porque, el Se\u00f1or es compasivo y rico en misericordia.<\/p><br><br><p>La s\u00edntesis que Jes\u00fas hace al cerrar este cap\u00edtulo quinto del evangelio de Mateo es \u00e9sta: \u201cSean ustedes perfectos, como su Padre que est\u00e1 en el cielo es perfecto\u201d. No dice \u201cintenten ser buenos\u201d o \u201chagan lo que puedan\u201d.<\/p><br><br><p>Nuestro modelo de referencia es nuestro Padre Celestial. Por tanto, todos estamos llamados a la santidad, y, por ende, a la perfecci\u00f3n. \u00c9sta es nuestra vocaci\u00f3n, y s\u00f3lo se consigue amando, amando con intensidad, hasta el extremo, al estilo de Jes\u00fas que dio su vida por nosotros a pesar de nuestros pecados y debilidades. Lo \u00fanico que \u00c9l nos pide es: \u201cAmarnos unos a otros como \u00c9l nos ama\u201d.<\/p><br><br><p>Viviendo de esta manera, seguramente nuestra vida mejorar\u00e1 mucho y no \u00fanicamente nuestra vida, sino que tambi\u00e9n la de nuestros seres queridos y la de todos los que nos rodean, porque juntos formamos el cuerpo de Cristo que es la Iglesia.<\/p><br><br><p>Recordemos siempre lo que San Pablo nos dice en la segunda lectura: \u201c\u00bfAcaso no saben ustedes, que son templo de Dios, y que el Esp\u00edritu de Dios vive en ustedes?\u201d. Que nuestros ego\u00edsmos, nuestra divisiones, enemistades y falta de di\u00e1logo, no destruyan este lugar sagrado que es la comunidad; comunidad de hijos amados en la que Dios habita y en la que se manifiesta de manera plena, cuando celebramos la Santa Eucarist\u00eda. Participemos en ella con fe y con gran amor.<\/p><br><br><p>Vivamos siguiendo la invitaci\u00f3n de Dios Nuestro Se\u00f1or: \u201cSean ustedes santos, pues yo, el Se\u00f1or su Dios, soy santo\u201d.<\/p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Este serm\u00f3n fue escrito por <\/em><strong><em>el Rvdo. Francisco Venito Alberca Merino<\/em><\/strong><em>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cSean ustedes santos, pues yo, el Se\u00f1or su Dios, soy santo\u201d. Santo, en el lenguaje corriente, es sin\u00f3nimo de perfecci\u00f3n y un ser perfecto, nos dice el diccionario, es el que tiene el mayor grado posible de bondad o de excelencia. 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