{"id":3484922,"date":"2010-01-17T06:00:00","date_gmt":"2010-01-17T11:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/tec.ddev.site:33001\/?p=3484922"},"modified":"2026-08-21T06:14:54","modified_gmt":"2026-08-21T10:14:54","slug":"la-obispa-presidente-de-la-iglesia-episcopal-jefferts-schori-en-el-servicio-de-oracion-por-haiti-tenemos-el-corazon-destrozado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/source\/public-affairs\/la-obispa-presidente-de-la-iglesia-episcopal-jefferts-schori-en-el-servicio-de-oracion-por-haiti-tenemos-el-corazon-destrozado\/","title":{"rendered":"La obispa presidente de la Iglesia Episcopal, Jefferts Schori, en el servicio de oraci\u00f3n por Hait\u00ed: \u00abTenemos el coraz\u00f3n destrozado\u00bb"},"content":{"rendered":"\u00abTenemos el coraz\u00f3n destrozado\u00bb, dijo la Obispa Presidente de la Iglesia Episcopal, Katharine Jefferts Schori, en una homil\u00eda durante un servicio de oraci\u00f3n por Hait\u00ed el 17 de enero.\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Obispo\/a Presidente se uni\u00f3 al obispo de Washington, John Bryson Chane; al decano\/a de la catedral, Samuel T. Lloyd III; a la honorable Susan E. Rice; embajadora de Estados Unidos ante la Organizaci\u00f3n de Naciones Unidas, Su Excelencia Raymond Alcide Joseph, embajador de Hait\u00ed, y otras personalidades en el evento \u00abLa fuerza a trav\u00e9s de la unidad \u2014 L\u2019Union fait la Force: un servicio de oraci\u00f3n por Hait\u00ed\u00bb, celebrado en la Catedral Nacional de Washington.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n se presenta la homil\u00eda de la Obispa Presidente Jefferts Schori.<\/p>\n<p> <\/p>\n<p>Servicio de oraci\u00f3n por Hait\u00ed \u2014 La fuerza a trav\u00e9s de la unidad<\/p>\n<p>Catedral Nacional de Washington<\/p>\n<p>17 de enero de 2010<\/p>\n<p> <\/p>\n<p>            Nuestros corazones est\u00e1n destrozados, mientras nos quedamos paralizados ante las im\u00e1genes de devastaci\u00f3n y ruina, los cuerpos de ni\u00f1os y patriarcas apilados en las calles, los edificios reducidos a escombros, los brazos suplicantes y las voces elevadas al cielo. Respondemos con lamento, dolor y tristeza; nos rebelamos contra el misterio sin sentido del dolor de la vida.  Nos rendimos ante esas preguntas ancestrales: \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfQu\u00e9 clase de Dios permite una destrucci\u00f3n como esta? \u00bfQu\u00e9 puedo hacer, c\u00f3mo puedo ayudar? Esas preguntas nunca pueden responderse por completo, pero son las m\u00e1s importantes en momentos como estos.  La realidad es que la vida no es segura ni predecible, pero lo que hacemos con nuestras vidas les da sentido. Dios no causa el sufrimiento ni castiga a las personas con \u00e9l, pero Dios est\u00e1 presente y se conoce m\u00e1s \u00edntimamente en medio del sufrimiento. Sobre todo, nos volvemos m\u00e1s humanos a trav\u00e9s de nuestros corazones quebrantados.<\/p>\n<p>          Esa capacidad de sufrir con los dem\u00e1s, de sentir compasi\u00f3n, es uno de los dones de ser plenamente humanos. Quiz\u00e1s solo podamos responder acompa\u00f1\u00e1ndolos, permaneciendo a su lado, incluso a distancia. Podemos orar con quienes est\u00e1n de luto y podemos tenderles la mano. <\/p>\n<p>          La compasi\u00f3n se est\u00e1 derramando por toda esta naci\u00f3n y por todo el mundo, a medida que el mundo siente el sufrimiento en Hait\u00ed.  De repente, los extra\u00f1os se han convertido en hermanos hambrientos y hermanas sedientas, personas que sufren, sin un lugar donde recostar la cabeza, que lloran la muerte de sus seres queridos.<\/p>\n<p>          La compasi\u00f3n es un don que cambia el mundo. Hemos descubierto y recordado a nuestras hermanas y hermanos en una tierra que muchos de nosotros nunca veremos \u2014nuestra humanidad com\u00fan nos mira directamente a los ojos, y hemos elegido sostener la mirada de Hait\u00ed\u2014. Hemos cambiado para siempre, si tan solo recordamos el terror de esa mirada.<\/p>\n<p>          Recuerda y d\u00e9jate conmover. Siente algo de ese terror en Hait\u00ed. La palabra \u201cterror\u201d proviene de \u201csacudida\u201d; este terror comenz\u00f3 con el temblor de la tierra. Tiene un paralelo en el miedo que peri\u00f3dicamente consume a esta naci\u00f3n.  Que este terror nos sacuda y nos saque de la complacencia y la ignorancia deliberada.  Recordemos al pueblo de Hait\u00ed.  Acerc\u00e9monos a quienes han perdido a sus seres queridos, a quienes a\u00fan esperan noticias de los desaparecidos, a los haitiano-estadounidenses en los vecindarios que nos rodean.<\/p>\n<p>          La respuesta al terror es la solidaridad. El temblor cesa cuando nos mantenemos unidos, cuando recordamos que nuestras hermanas y hermanos, unidos a trav\u00e9s del mundo, son m\u00e1s fuertes que el miedo.  <\/p>\n<p>          Hait\u00ed est\u00e1 lleno de gente resiliente y perseverante, pero gran parte de los recursos y sistemas del pa\u00eds se han perdido o est\u00e1n destruidos. Muchas naciones ya se est\u00e1n movilizando para brindar apoyo. Podemos dar gracias por la r\u00e1pida y profunda respuesta de los Estados Unidos.  Hay inmensas semillas de esperanza en la respuesta a este desastre, semillas que deben seguir siendo regadas y nutridas para el futuro. Hemos visto algunas de esas semillas de esperanza en los haitianos que se re\u00fanen en calles destrozadas para cantar y orar, incluso en los ni\u00f1os que juegan con las cajas vac\u00edas en las que lleg\u00f3 la comida. La esperanza abunda, pero debe ser correspondida.<\/p>\n<p>          Nuestro recuerdo debe ser a largo plazo, debe perdurar, si es que va a vencer el terror de este desastre. La tarea m\u00e1s larga y dif\u00edcil es recordar la antigua esperanza de la humanidad, esa visi\u00f3n que Isa\u00edas proclama como la restauraci\u00f3n de las ciudades en ruinas y la reconstrucci\u00f3n de las ruinas antiguas y las devastaciones.  El largo alcance del recuerdo nos dar\u00e1 la fuerza para velar por que se atienda a los hambrientos, sedientos, enfermos y sin hogar.  La reconstrucci\u00f3n de la infraestructura de Hait\u00ed llevar\u00e1 a\u00f1os, tal como ocurri\u00f3 tras el paso del hurac\u00e1n Katrina.  No podemos olvidar.<\/p>\n<p>          El desastre de este terremoto es el m\u00e1s reciente y el m\u00e1s devastador de una larga serie de terrores: huracanes, golpes de Estado e inestabilidad, la lucha de siglos de los antiguos esclavos por forjarse un hogar en tierra extranjera. Hay una profunda solidaridad al orar por Hait\u00ed en la v\u00edspera de que nuestra naci\u00f3n conmemore a Martin Luther King.  Su mensaje estaba impregnado de la visi\u00f3n b\u00edblica de los profetas: el cielo en la tierra llega cuando se cuida a los pobres y todos los hijos de Dios son tratados con justicia.  Esa visi\u00f3n se aplica a los m\u00e1s pobres de aqu\u00ed e igualmente a aquellos que se encuentran a unos cientos de millas al sur de nuestras fronteras, a todos los que viven en la pobreza extrema, hambrientos de justicia en el mundo.   <\/p>\n<p>Las palabras de los profetas tambi\u00e9n traen consigo un desaf\u00edo. Es f\u00e1cil pasar por alto la advertencia de Isa\u00edas: el profeta proclama ese sue\u00f1o eterno de un mundo restaurado, pero tambi\u00e9n el d\u00eda de la venganza de Dios.  La versi\u00f3n de Mateo aparece en los vers\u00edculos que no le\u00edmos: aquellos que no alimentan ni cuidan a los pobres ser\u00e1n condenados a lo que solemos llamar el infierno \u2014no son los pobres quienes terminan all\u00ed, sino quienes los ignoran a ellos y a su sufrimiento.  La visi\u00f3n ancestral de un mundo sanado exige que todas las personas tengan la posibilidad de llevar una vida decente y digna: agua limpia, alimentaci\u00f3n adecuada, vivienda, atenci\u00f3n m\u00e9dica, educaci\u00f3n para sus hijos, un gobierno estable y la posibilidad de un empleo significativo. Aqu\u00ed, en esta naci\u00f3n, protegemos esa visi\u00f3n bajo el lema de \u00abla vida, la libertad y la b\u00fasqueda de la felicidad\u00bb.  Esa visi\u00f3n nunca ser\u00e1 posible en ninguna naci\u00f3n mientras algunos vivan en la necesidad y el miedo.<\/p>\n<p>El terror no se limita a Hait\u00ed. Los profetas nos recuerdan que el tipo de terror que nos hace temblar de miedo proviene de la pobreza ignorada y de la justicia negada. Ese temblor se calma y se sana al recordar, en solidaridad compasiva con el sufrimiento del mundo.<\/p>\n<p>Estamos presenciando una inmensa generosidad en la respuesta compasiva a este terremoto. Nuestro desaf\u00edo ser\u00e1 recordar ese sufrimiento en los a\u00f1os venideros, cuando la desesperaci\u00f3n ya no aparezca en nuestras pantallas las 24 horas del d\u00eda. El temblor y el terror cesar\u00e1n a medida que se reconstruya la ciudad en ruinas y se sane la devastaci\u00f3n de generaciones.  Que la compasi\u00f3n de hoy se transforme en una voluntad inquebrantable de seguir cuidando a los m\u00e1s peque\u00f1os, a los perdidos y a los marginados hasta que no quede ni uno solo. Que los pobres de Hait\u00ed sean nuestros pobres hasta que llegue ese d\u00eda.  Que el sufrimiento en Hait\u00ed se sienta aqu\u00ed y en todo el mundo hasta que el aceite de la alegr\u00eda bendiga cada frente, se seque cada l\u00e1grima y cada grito de dolor se convierta en alegr\u00eda.<\/p>\n<p> <\/p>\n<p>La Rvdmo. Katharine Jefferts Schori<\/p>\n<p>Obispo\/a Presidente<\/p>\n<p>la Iglesia Episcopal <\/p>\n<p> <\/p>\n<p>La Iglesia Episcopal da la bienvenida a todos quienes participan en el culto a Jesucristo en 109 di\u00f3cesis y tres \u00e1reas regionales en 16 naciones. La Iglesia Episcopal es una provincia miembro de la Comuni\u00f3n Anglicana mundial. <\/p>\n<p> <\/p>\n<p>P\u00e1gina de la Iglesia Episcopal sobre Hait\u00ed (informaci\u00f3n y actualizaciones): https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/haiti.php<\/p>\n<p>Agencia Episcopal de Beneficencia y Desarrollo: <a href=\"https:\/\/www.episcopalrelief.org\/\">www.er-d.org<\/a>   <\/p>\n<p>Catedral Nacional de Washington: <a href=\"https:\/\/cathedral.org\/\">http:\/\/www.nationalcathedral.org\/<\/a><\/p>\n<p>La Iglesia Episcopal: www.episcopalchurch.org<\/p>\n<p>IamEpiscopalian: http:\/\/www.iamepiscopalian.org\/<\/p>\n<p>Facebook: http:\/\/www.facebook.com\/episcopalian<\/p>\n<p>Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/iamepiscopalian\">http:\/\/twitter.com\/iamepiscopalian<\/a><\/p>\n<p>YouTube: http:\/\/www.youtube.com\/TECtube<\/p>\n<p><br \/> <\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abTenemos el coraz\u00f3n destrozado\u00bb, dijo la Obispa Presidente de la Iglesia Episcopal, Katharine Jefferts Schori, en una homil\u00eda durante un servicio de oraci\u00f3n por Hait\u00ed el 17 de enero. 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