{"id":3480697,"date":"2026-06-30T15:30:18","date_gmt":"2026-06-30T19:30:18","guid":{"rendered":"https:\/\/tec.ddev.site:33001\/?p=3480697"},"modified":"2026-08-21T06:26:59","modified_gmt":"2026-08-21T10:26:59","slug":"ofrenda-de-lamento-por-la-doctrina-del-descubrimiento-n-o-1-reconocer-y-lamentar-el-pasado-y-el-presente-2012","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/sin-categorizar\/ofrenda-de-lamento-por-la-doctrina-del-descubrimiento-n-o-1-reconocer-y-lamentar-el-pasado-y-el-presente-2012\/","title":{"rendered":"Ofrenda de lamento por la Doctrina del Descubrimiento n.\u00ba 1: Reconocer y lamentar el pasado y el presente (2012)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por: Kathryn Rickert<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta presentaci\u00f3n fue la tercera de seis intervenciones en un acto de lamento por la Doctrina del Descubrimiento, celebrado el martes 10 de julio en la 77.\u00aa Convenci\u00f3n General de la Iglesia Episcopal, en Indian\u00e1polis<strong>.\u00a0<\/strong>Hasta donde yo s\u00e9, la Iglesia Episcopal es la primera en la historia en repudiar p\u00fablicamente la Doctrina del Descubrimiento, y este fue el primer evento internacional de culto cristiano en lamentar abiertamente los sucesos y consecuencias que durante tanto tiempo se han ignorado. Es importante se\u00f1alar que, desde poco despu\u00e9s de la llegada de los <em>\u00abconquistadores\u00bb <\/em>a las Am\u00e9ricas, Bartolom\u00e9 de las Casas y muchos otros cristianos han dedicado toda su vida a tratar de revertir el tr\u00e1gico rumbo del colonialismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hablo del lamento en respuesta a este pasado y presente dolorosos como hija de mis antepasados noruegos y brit\u00e1nicos-estadounidenses. Me dirijo a su coraz\u00f3n, desde mi coraz\u00f3n. Me siento honrada por su presencia y su disposici\u00f3n a participar en este lamento. Son cosas dif\u00edciles de decir y dif\u00edciles de escuchar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed como Dios es misericordioso con nosotros, as\u00ed seamos nosotros misericordiosos unos con otros por aquellas cosas que son incompletas e incluso dolorosas en este lamento. No es poca cosa que nosotros, la Iglesia Episcopal, hayamos dado en 2009 el paso sin precedentes de repudiar la Doctrina del Descubrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos, si no la mayor\u00eda de nosotros, no aprendimos en la escuela sobre el t\u00e9rmino \u00abDoctrina del Descubrimiento\u00bb, ni sobre los acontecimientos a los que se refiere. La Doctrina del Descubrimiento es un t\u00e9rmino gen\u00e9rico utilizado en el derecho internacional que se refiere a una serie de bulas papales, estatutos reales, leyes, decisiones de la Corte Suprema de los Estados Unidos y pol\u00edticas que justificaron, legalizaron y bendijeron las Cruzadas, el colonialismo, la esclavitud y las disparidades econ\u00f3micas y sociales que persisten entre quienes estaban aqu\u00ed desde hace mucho tiempo y quienes llegaron como \u00abdescubridores\u00bb, <em>\u00abconquistadores<\/em>\u00bb y colonos. Aunque muchos de nosotros sab\u00edamos que exist\u00edan algunos problemas de injusticia, violencia y codicia asociados con la colonizaci\u00f3n de las Am\u00e9ricas, no son muchos los que comprenden la naturaleza y el alcance de esa injusticia y violencia, llevadas a cabo en nombre de Jesucristo <em>como la voluntad de Dios<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque nada de lo que hagamos hoy pueda borrar ese pasado, hay mucho que ganar en sanaci\u00f3n, comprensi\u00f3n y una visi\u00f3n transformada a partir de un estudio y una reflexi\u00f3n meditados y devotamente sobre nuestra historia. Una comprensi\u00f3n, aunque sea modesta, de las razones utilizadas para justificar la injusticia, la violencia y la codicia no puede sino transformar la forma en que nos vemos a nosotros mismos y a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No nos atrevemos a pretender que este lamento deshaga el pasado o haga que todo est\u00e9 bien. No lo har\u00e1. Sin embargo, debido a que creemos que \u00abDios se preocupa por todos nosotros\u00bb, y debido a que anhelamos vivir en ese cuidado mutuo y con toda la Creaci\u00f3n, nos reunimos en un encuentro para abrir esta herida, muy suavemente, lament\u00e1ndonos juntos \u2014para entregar este gran dolor a Dios\u2014; no para dejarlo ah\u00ed como algo tachado de una lista de cosas por hacer, sino como un acto de disciplina y esperanza en respuesta a la gracia de Dios que se nos ofrece a todos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ofrecemos este lamento para que podamos avanzar juntos hacia un nuevo tipo de futuro \u2014uno que no se base en interpretaciones err\u00f3neas de la naturaleza de nuestro pasado y nuestro presente\u2014. Esta noche, comenzamos con cautela a dar vida a ese rechazo de la Doctrina del Descubrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfQu\u00e9 es un lamento?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La oraci\u00f3n de lamento es un tipo de discurso honesto, audaz e \u00edntimo, como lo demuestra una nota que recib\u00ed de mi hija cuando ten\u00eda 10 a\u00f1os: \u00abQuerida mami, te odio. Con amor, Mieke\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un lamento es un sonido en primera persona (singular o plural), expresado con riesgo, que abre a quienes se lamentan ante Dios, ante los dem\u00e1s y ante s\u00ed mismos, poniendo en movimiento el Esp\u00edritu de Dios de compasi\u00f3n, sanaci\u00f3n y dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La palabra inglesa \u00ablament\u00bb proviene de un t\u00e9rmino del n\u00f3rdico antiguo que designa el sonido del colimbo \u2014ese sonido inquietante, inolvidable y que transmite dolor que escuchamos en las aguas de muchas partes del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica del lamento comunitario \u2014muy presente en las Escrituras y en el salterio del Libro de oraci\u00f3n com\u00fan\u2014, con el tiempo <em>podemos<\/em> aprender a regocijarnos y a llorar juntos. Las Escrituras (Antiguo y Nuevo Testamento) est\u00e1n repletas de lamentos, tanto en forma po\u00e9tica como narrativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un ejemplo de poes\u00eda de lamento es El salterio, parte del Libro de oraci\u00f3n com\u00fan (p\u00e1gs. 585-809), que contiene m\u00e1s lamentos que alabanzas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre los ejemplos de lamentos narrativos se incluyen:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">G\u00e9nesis 4:10: \u00abY el Se\u00f1or le dijo [a Ca\u00edn]: \u201c\u00bfQu\u00e9 has hecho? \u00a1Escucha! La sangre de tu hermano clama a m\u00ed desde la tierra!\u201d\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Romanos 8:22-23, 26: \u00abSabemos que toda la creaci\u00f3n gime a punto de dar a luz hasta el d\u00eda de hoy; y no solo la creaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n nosotros mismos, que tenemos las primicias del Esp\u00edritu, gemimos en nuestro interior mientras esperamos la adopci\u00f3n, la redenci\u00f3n de nuestros cuerpos. \u2026 Del mismo modo, el Esp\u00edritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues no sabemos c\u00f3mo orar como debemos, pero ese mismo Esp\u00edritu intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vivimos en una \u00e9poca en la que esta oraci\u00f3n audaz est\u00e1 regresando muy gradualmente como parte fundamental de la tradici\u00f3n cristiana de oraci\u00f3n y culto. Sin embargo, se niega la necesidad absoluta de este tipo de oraci\u00f3n cuando no podemos escuchar el lamento como una demostraci\u00f3n profunda de amor y confianza; de una apertura audaz hacia Dios y hacia los dem\u00e1s. El lamento no es quejarse, porque pone en riesgo la relaci\u00f3n en lugar de limitarse a buscar atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este lamento, nos reunimos esta noche para clamar a Dios y entre nosotros por la Doctrina del Descubrimiento; para reconocer y honrar; para presentar ante Dios parte de este gran dolor por la violencia, el genocidio y la codicia del colonialismo \u2014llevados a cabo en nombre de Jes\u00fas\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con nuestro lamento, como el sonido del colimbo, <em>comenzamos <\/em>a reconocer, honrar y dar voz a m\u00e1s de 500 a\u00f1os de injusticia y angustia a trav\u00e9s de nuestra presencia, canciones, silencio, historias y oraciones; dando testimonio de esa <em>angustia en nuestros cuerpos.<\/em>\u00a0El lamento es una pr\u00e1ctica corporal profunda para reconocer el sufrimiento y desarrollar compasi\u00f3n y confianza, no solo la <em>idea<\/em> del lamento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La oraci\u00f3n de lamento es una pr\u00e1ctica ocasional o temporal \u2014no un estilo de vida ni un tipo de personalidad\u2014. Ofrece muchas oportunidades para aprender <em>unos de otros<\/em> sobre la injusticia, la angustia, el sufrimiento, la esperanza, la compasi\u00f3n, la honestidad, la alegr\u00eda y el amor \u2014dado y recibido\u2014. <em>No<\/em> conocemos el dolor de los dem\u00e1s. No todos lamentamos las mismas cosas al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Especialmente aqu\u00ed esta noche, algunos de nosotros nos sentamos encogidos en nuestros asientos porque sabemos que nuestros antepasados no fueron amables con sus antepasados, y que nos hemos beneficiado de las graves injusticias cometidas contra ustedes y su pueblo. Otros de nosotros tal vez estemos sentados aqu\u00ed pregunt\u00e1ndonos si esto es realmente necesario. Mientras que otros saben <em>muy<\/em> bien por qu\u00e9 este lamento es necesario. Este lamento es necesario para dar voz y honrar a quienes han sufrido opresi\u00f3n, injusticia, las heridas, el mal y el sufrimiento que han sido ignorados durante demasiado tiempo. Este lamento es necesario para reconocer y dar testimonio de un pasado imp\u00edo, si es que existe alguna posibilidad de unirnos como pueblo de Dios de una manera nueva:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abcon humildad en nuestro trato mutuo.<br>Porque Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes\u00bb (Santiago 4:6).<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No m\u00e1s arrogancia, condescendencia ni triunfalismo. Sino m\u00e1s bien algo que no hemos intentado antes: amor ofrecido con humildad y dolor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfQu\u00e9 \u00abnosotros\u00bb reconocemos en nuestro lamento?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay aspectos verdaderamente nobles e inspiradores en la historia de todas nuestras naciones. Pero cuando solo conocemos la versi\u00f3n edulcorada de nuestras historias y construimos nuestras identidades sobre esa historia incompleta, nos quedamos con una visi\u00f3n inadecuada y fracturada del pasado como fundamento para las acciones del presente. (Aqu\u00ed paso a la primera persona del singular, y rezo para que ustedes agreguen lo que se ajuste a su vida, fe y experiencia.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, esta noche, reconozco y doy testimonio de mi propio sufrimiento y mis pecados, as\u00ed como de los de mis antepasados. Reconozco y doy testimonio de su sufrimiento, hermanas y hermanos, y del de sus antepasados. Reconozco mi propia ignorancia respecto a gran parte del sufrimiento y el pecado, as\u00ed como la verg\u00fcenza, el dolor y la conmoci\u00f3n que me produce descubrir, por primera vez, lo que sucedi\u00f3. Reconozco y lamento la injusticia, la violencia, la crueldad y la codicia que empa\u00f1an la historia de mi pueblo:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">el mal que se nos hizo a nosotros y a nuestros antepasados, a nuestros hermanos y hermanas;<br>el mal que se cometi\u00f3 en nuestro nombre;<br>el mal de las cosas que no se hicieron, de no prestar atenci\u00f3n a la historia<br>y a lo que realmente suced\u00eda y sucede con otras personas a nuestro alrededor<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reconozco con profundo dolor la forma en que cre\u00ed lo que me ense\u00f1aron mis patriarcas: que nuestra naci\u00f3n se form\u00f3 por medios totalmente honorables. Sin embargo, cuando analizo m\u00e1s a fondo la historia y me doy cuenta de lo que realmente ocurri\u00f3 en nombre de Jes\u00fas, me invaden fuertes emociones de:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">silencio<br>at\u00f3nito, negaci\u00f3n<br>, indignaci\u00f3n<br>, enojo<br>, culpa<br>, dolor<br>, compasi\u00f3n<br>, confusi\u00f3n<br>, pasi\u00f3n<br>, amor<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reconozco que no lo sab\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Comparando el dolor y la culpa<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las cosas que no hemos intentado antes en nuestros esfuerzos por responder al legado de la colonizaci\u00f3n es apelar al dolor, en lugar de a la culpa. \u00a1Dolor, en lugar de culpa! \u00abEstoy muy, muy triste\u00bb, en lugar de \u00abSoy culpable\u00bb. Conocemos bien la estrategia de la culpa, pero el dolor, como emoci\u00f3n constructiva y poderosa, es algo distinto. Cuando nos sentimos impulsados a \u00abhacer algo\u00bb, a responder a la injusticia movidos principalmente por la culpa, nuestros motivos suelen tener m\u00e1s que ver con nuestro propio estatus, nuestra salvaci\u00f3n y nuestra conciencia que con el bienestar de quienes se ven perjudicados por nuestro pecado. La culpa suele tener que ver conmigo; no tiene que ver con aquellos a quienes yo o nosotros perjudicamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si de alguna manera la culpa logra seguir avanzando, madurar y penetrar profundamente en el alma, convirti\u00e9ndose en algo mucho m\u00e1s grande, <em>puede <\/em>conducir a una transformaci\u00f3n. Pero el lamento funciona de otra manera. El lamento es una peque\u00f1a forma de muerte y resurrecci\u00f3n. Va m\u00e1s all\u00e1 de la purificaci\u00f3n. M\u00e1s bien, el lamento puede transformarnos al abrir nuestros ojos, o\u00eddos, manos, corazones y mentes unos hacia otros, hacia Dios y hacia nosotros mismos \u2014para que veamos lo que antes no ve\u00edamos. Con esa apertura, ya no vemos de la misma manera; ya no somos las mismas personas que \u00e9ramos antes. Cuando nos permitimos reunirnos con este prop\u00f3sito desafiante de lamentar la Doctrina del Descubrimiento, surge la posibilidad de una Nueva Vida. La posibilidad de sembrar y hacer crecer semillas de compasi\u00f3n, sabidur\u00eda, colaboraci\u00f3n e incluso un nuevo tipo de amor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Perspectiva desde todas las direcciones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta noche nos sentamos juntos en este C\u00edrculo Sagrado, mir\u00e1ndonos unos a otros: todo el pueblo de Dios de muchas tribus y naciones, todo el pueblo de Dios, todos creados a imagen del Creador. Vemos, sentimos, escuchamos y pensamos cosas muy diferentes, dependiendo de d\u00f3nde venimos, qui\u00e9nes son nuestros antepasados, qu\u00e9 traemos con nosotros y en qu\u00e9 momento de nuestras vidas nos encontramos. Venimos aqu\u00ed esta noche para clamar a Dios, para escuchar y ser testigos de los clamores de los dem\u00e1s, y luego partir de aqu\u00ed transformados por lo que escuchamos, actuando a partir de esa transformaci\u00f3n. Ofrecemos este lamento para que alg\u00fan d\u00eda podamos regocijarnos juntos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las cualidades asociadas con la Doctrina del Descubrimiento \u2014arrogancia, ignorancia, miop\u00eda, la deshonestidad, el privilegio, el enga\u00f1o, la ceguera y el fracaso en las relaciones humanas por parte de los invasores y colonos \u2014demuestran que este horrible pasado fue un abuso de las Buenas Nuevas de Jesucristo, <em>que en ese momento no se reconoci\u00f3 como tal.\u00a0<\/em>Hoy tenemos la oportunidad de dejarnos conmover por el dolor y la compasi\u00f3n para no perpetuar la injusticia y la opresi\u00f3n, y para que podamos encontrar nuevas formas de ser el pueblo de Dios, todos y todas, escuchando, honrando y trabajando juntos por el reino de Dios aqu\u00ed y ahora.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed nos arriesgamos a decir y escuchar la verdad, confiando esa verdad unos a otros y a Dios. Nos permitimos desmoronarnos, abrir las diversas piezas: de esperanza, rabia, miedo, desconcierto, negaci\u00f3n, interrogantes, anhelo, amor. En este lamento, desarmamos las cosas para que Dios pueda volver a tejernos juntos. Am\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Kathryn Rickert Esta presentaci\u00f3n fue la tercera de seis intervenciones en un acto de lamento por la Doctrina del Descubrimiento, celebrado el martes 10 de julio en la 77.\u00aa Convenci\u00f3n General de la Iglesia Episcopal, en Indian\u00e1polis.\u00a0Hasta donde yo s\u00e9, la Iglesia Episcopal es la primera en la historia en repudiar p\u00fablicamente la Doctrina&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_tec_requires_first_save":true,"_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_EventAllDay":false,"_EventTimezone":"","_EventStartDate":"","_EventEndDate":"","_EventStartDateUTC":"","_EventEndDateUTC":"","_EventShowMap":false,"_EventShowMapLink":false,"_EventURL":"","_EventCost":"","_EventCostDescription":"","_EventCurrencySymbol":"","_EventCurrencyCode":"","_EventCurrencyPosition":"","_EventDateTimeSeparator":"","_EventTimeRangeSeparator":"","_EventOrganizerID":[],"_EventVenueID":[],"_OrganizerEmail":"","_OrganizerPhone":"","_OrganizerWebsite":"","_VenueAddress":"","_VenueCity":"","_VenueCountry":"","_VenueProvince":"","_VenueState":"","_VenueZip":"","_VenuePhone":"","_VenueURL":"","_VenueStateProvince":"","_VenueLat":"","_VenueLng":"","_VenueShowMap":false,"_VenueShowMapLink":false,"_tribe_blocks_recurrence_rules":"","_tribe_blocks_recurrence_description":"","_tribe_blocks_recurrence_exclusions":"","_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"","_kad_post_layout":"","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"","_kad_post_feature_position":"","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","ep_exclude_from_search":false,"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[480],"tags":[],"class_list":["post-3480697","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categorizar"],"acf":[],"taxonomy_info":{"category":[{"value":480,"label":"Sin categorizar"}]},"featured_image_src_large":false,"author_info":{"display_name":"Jeremy Tackett","author_link":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/author\/jtackett\/"},"comment_info":0,"category_info":[{"term_id":480,"name":"Sin categorizar","slug":"sin-categorizar","term_group":0,"term_taxonomy_id":480,"taxonomy":"category","description":"","parent":0,"count":71,"filter":"raw","cat_ID":480,"category_count":71,"category_description":"","cat_name":"Sin categorizar","category_nicename":"sin-categorizar","category_parent":0}],"tag_info":false,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3480697","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3480697"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3480697\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3480699,"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3480697\/revisions\/3480699"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3480697"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3480697"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3480697"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}