{"id":3480553,"date":"2026-07-01T15:11:22","date_gmt":"2026-07-01T19:11:22","guid":{"rendered":"https:\/\/tec.ddev.site:33001\/?p=3480553"},"modified":"2026-08-21T06:27:05","modified_gmt":"2026-08-21T10:27:05","slug":"la-tradicion-pacifista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.episcopalchurch.org\/es\/armed-forces-and-federal-ministries\/la-tradicion-pacifista\/","title":{"rendered":"La tradici\u00f3n pacifista"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Adem\u00e1s de la tradici\u00f3n de la guerra justa, la Iglesia Episcopal tambi\u00e9n exhorta a sus miembros a estudiar y comprender la tradici\u00f3n del pacifismo. Los primeros padres de la Iglesia atribuyeron esta tradici\u00f3n a los Evangelios y a la adhesi\u00f3n de Jesucristo a la no violencia; en tiempos m\u00e1s recientes, la Iglesia Episcopal ha reafirmado las declaraciones hechas por las Conferencias de Lambeth que datan de 1930, en las que se afirma que \u00abla guerra como m\u00e9todo para resolver disputas internacionales es incompatible con la ense\u00f1anza y el ejemplo de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (resoluci\u00f3n 1979-D007 de la Convenci\u00f3n General). Al mismo tiempo, la Iglesia ha adoptado la tradici\u00f3n de la guerra justa, alentando a las congregaciones a estudiarla y comprenderla tambi\u00e9n.\u00a0\u00a0A continuaci\u00f3n se presenta una perspectiva sobre este debate a cargo del Dr. Marc Livecche, Acad\u00e9mico Distinguido McDonald en \u00c9tica, Guerra y Vida P\u00fablica de \u00abProvidence: Una revista sobre el cristianismo y la pol\u00edtica exterior estadounidense\u00bb, con la asistencia editorial de Matt Gobush, miembro de la Comisi\u00f3n Permanente sobre la Misi\u00f3n Mundial de la Iglesia, para el Proyecto de Educaci\u00f3n sobre la Guerra Justa de los capellanes militares, apoyado por el Constable Trust.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En gran parte de Occidente, incluidas sus comunidades cristianas, existe una creencia cada vez menos extendida de que matar a otro ser humano sea compatible con el amor. En cambio, en muchos c\u00edrculos cristianos existe la tentaci\u00f3n de enfocarse en los indudables males de la guerra y equiparar la guerra en s\u00ed misma con la maldad <em>sin m\u00e1s<\/em>. As\u00ed, aunque nunca ha sido la creencia dominante, en las \u00faltimas d\u00e9cadas el pacifismo ha ganado influencia tanto en la Iglesia como en el \u00e1mbito acad\u00e9mico cristiano.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pacifismo cristiano se manifiesta de diversas formas. Estas van desde los pacifistas pr\u00e1cticos \u2014aquellos que admiten que ir a la guerra podr\u00eda ser correcto en ocasiones, pero imponen requisitos tan estrictos que la justificaci\u00f3n se vuelve esencialmente te\u00f3rica\u2014 hasta los pacifistas de principios que se oponen a toda guerra (Biggar, 2013).\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed, por ejemplo, aunque el <a href=\"https:\/\/www.episcopalarchives.org\/e-archives\/gc_reports\/reports\/2009\/bb_2009-R005.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Comit\u00e9 de Teolog\u00eda<\/a> de la C\u00e1mara de Obispos <a href=\"https:\/\/www.episcopalarchives.org\/e-archives\/gc_reports\/reports\/2009\/bb_2009-R005.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">se\u00f1al\u00f3 en 2009<\/a> que \u00abel deseo de Dios es la paz\u00bb, tambi\u00e9n reconoci\u00f3 que \u00abvivimos en un mundo complicado\u00bb en el que el conflicto es a veces inevitable. A la luz de esto, <a href=\"https:\/\/www.episcopalarchives.org\/cgi-bin\/acts\/acts_resolution.pl?resolution=2003-A033\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">una resoluci\u00f3n de 2003<\/a> que alentaba el estudio de la guerra justa afirm\u00f3, no obstante:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que cuando la autoridad civil leg\u00edtima determine que la guerra est\u00e1 justificada, los miembros de la Iglesia Episcopal recuerden la ense\u00f1anza de nuestro Se\u00f1or de amar a nuestros enemigos; aconsejen que la participaci\u00f3n o la negativa a participar en cualquier guerra es un proceso de discernimiento que requiere profunda reflexi\u00f3n y oraci\u00f3n con humildad; y reconozcan que se participa en la guerra con gran renuencia, buscando siempre la misericordia y el perd\u00f3n de Dios.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto es sabidur\u00eda profunda. Sin duda, la guerra causa males terribles. La propia existencia de la tradici\u00f3n de la guerra justa \u2014con su cuidadoso equilibrio entre permiso y restricci\u00f3n\u2014 es un reconocimiento de que la guerra nunca debe librarse a la ligera. Por lo tanto, quienes defienden la guerra justificada deben ser honestos acerca de las implicaciones reales de su razonamiento. Pero tambi\u00e9n deben serlo sus oponentes. As\u00ed como no deber\u00eda ser demasiado f\u00e1cil librar una guerra, tampoco deber\u00eda ser demasiado f\u00e1cil evitar una guerra justa. Si la guerra causa males terribles, la \u00abpaz\u00bb a veces los permite (Biggar, 2013). El esc\u00e9ptico solo tiene que pensar en el genocidio de Ruanda de 1994. Si la \u00abpaz\u00bb a veces permite males terribles, la guerra a veces los previene \u2014o les pone fin\u2014. Reconociendo esta terrible tensi\u00f3n, la Comisi\u00f3n Conjunta sobre la Paz de 1982 lo expres\u00f3 de esta manera:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si bien un compromiso con el pacifismo absoluto puede parecer muy atractivo\u2026 tambi\u00e9n parece imposible\u2026 Sin embargo, las mismas causas que parecen hacer imposible el pacifismo absoluto hacen que la construcci\u00f3n activa de la paz sea obligatoria\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><\/a>Un ejemplo de la capacidad de la guerra justa para lograr lo que el pacifismo no puede se puede encontrar al reflexionar sobre la conmemoraci\u00f3n del 50.\u00ba aniversario, en 1995, de la liberaci\u00f3n de los campos de concentraci\u00f3n nazis de Auschwitz-Birkenau, en Polonia. Al final del programa formal, comenz\u00f3 la lectura de los nombres de los fallecidos por altavoz. Esto continuar\u00eda hasta que se leyeran todos los nombres conocidos. Si suponemos que se conoc\u00edan todos los nombres de las aproximadamente 1,2 millones de personas que fueron asesinadas, y si asumimos que se tardaba un segundo en leer cada nombre, esa terrible recitaci\u00f3n habr\u00eda durado 13,8 d\u00edas \u2014casi quince d\u00edas de una letan\u00eda ininterrumpida de almas perdidas. Fue la guerra la que venci\u00f3 al nazismo e impidi\u00f3 un decimoquinto<sup> <\/sup>d\u00eda, un decimosexto y, de hecho, un n\u00famero incalculable de d\u00edas adicionales de matanza. La guerra fue necesaria para lograr la paz de la que ahora disfrutan las naciones de la coalici\u00f3n aliada con sus antiguos adversarios del Eje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunos pacifistas admitir\u00e1n que el uso de la fuerza por parte de la autoridad gobernante est\u00e1 ordenado por Dios, pero, insisten, los creyentes cristianos deben, por su parte, negarse a participar. Frente a la sociedad terrenal que nos rodea \u2014el \u00abreino coercitivo\u00bb\u2014, la vocaci\u00f3n cristiana consiste en dar testimonio de una sociedad alternativa \u2014un \u00abreino pac\u00edfico\u00bb\u2014 tan completamente gobernada por la ley de Dios que carece por completo de la necesidad de una espada (Hays, 1997). Dicha objeci\u00f3n de conciencia cristiana coloca a los pacifistas en una encrucijada: en primer lugar, y de manera parasitaria, tienen que depender en la pr\u00e1ctica de aquello que contradicen en principio. En segundo lugar, y lo que es m\u00e1s grave, incumplen el deber de la caridad al mantener limpias sus propias manos mientras otros aceptan voluntariamente la carga necesaria de ensuciarse las suyas (Biggar, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un famoso objetor de conciencia que logr\u00f3 evitar esta hipocres\u00eda parasitaria, aun cuando estaba de acuerdo en que la guerra est\u00e1 fuera de la vocaci\u00f3n cristiana, fue el soldado Desmond Doss. Doss fue un m\u00e9dico de combate estadounidense de la Segunda Guerra Mundial que recibi\u00f3 la Medalla de Honor, la m\u00e1s alta distinci\u00f3n al valor de Estados Unidos, por llevar \u00e9l solo a 75 heridos a un lugar seguro en el acantilado de Hacksaw durante la Batalla de Okinawa. Su historia se cont\u00f3 en la pel\u00edcula <em>*Hacksaw Ridge*<\/em> (2016) y en el documental <em>*The Conscientious Objector* <\/em>(2004)<em>. <\/em>En conjunto, ambas pel\u00edculas ponen de relieve los escr\u00fapulos morales de Doss respecto a la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunas de estas opiniones se forjaron a partir de la fascinaci\u00f3n de Doss por una ilustraci\u00f3n enmarcada de los Diez Mandamientos, que colgaba en la casa de su infancia. Era la imagen del Sexto Mandamiento, contra el homicidio, la que m\u00e1s lo perturbaba: Ca\u00edn, con un garrote en la mano, de pie junto al cad\u00e1ver sin vida de Abel. Doss recordaba haberse lamentado en voz alta: \u00ab\u00bfC\u00f3mo en el mundo pudo un hermano hacer algo as\u00ed?\u00bb. En ese instante, escuch\u00f3 la voz de Dios que le dec\u00eda: \u00abSi me amas, no matar\u00e1s\u00bb. A partir de ese momento, reflexionaba Doss, \u00abnunca quise quitarle la vida a nadie\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de este compromiso, y aunque ten\u00eda la elegibilidad para un aplazamiento del servicio militar obligatorio debido a su empleo en un astillero, Doss, en sus propias palabras, \u00absent\u00eda que era un honor servir a Dios y a la patria\u00bb. Convencido de que la guerra contra el nazismo y el militarismo japon\u00e9s era justa, no cre\u00eda que debiera \u00abquedarme [en Estados Unidos] mientras todos ellos iban a luchar por m\u00ed\u00bb. Doss se alist\u00f3 y se convirti\u00f3 en m\u00e9dico del Ej\u00e9rcito, un no combatiente, y pas\u00f3 todo el tiempo de su despliegue de combate en Guam, Leyte y Okinawa sin mai manejar un arma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las opiniones de Doss sobre el pacifismo son complejas. Aunque insist\u00eda en que no era pacifista, se mantuvo fiel a la no violencia personal. Ambas pel\u00edculas profundizan en esto. En <em>*Hacksaw Ridge*, <\/em>se retrata a Doss en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n contrastando su papel con el de quienes apretaban el gatillo a su alrededor. Antes de alistarse, insiste: \u00abMientras todos los dem\u00e1s est\u00e1n quitando vidas, yo voy a estar salv\u00e1ndolas\u00bb. M\u00e1s tarde, expresa el mismo sentimiento de esta manera: \u00abCon el mundo tan empe\u00f1ado en destrozarse a s\u00ed mismo, no parece algo tan malo querer recomponerlo un poco\u00bb. Estas declaraciones no pueden descartarse simplemente como una representaci\u00f3n ficticia de las opiniones de Doss, pues el verdadero Doss hizo declaraciones similares. En una entrevista dijo: \u00abLuchaba por la libertad al tratar de salvar vidas en lugar de quitarlas, porque no pod\u00eda imaginarme a Cristo ah\u00ed afuera con un arma matando gente. Me gusta imaginarlo ah\u00ed afuera con un botiqu\u00edn, como yo\u00bb. Y en otra ocasi\u00f3n coment\u00f3: \u00abNo cre\u00eda en quitar la vida. Dios dio la vida. No me correspond\u00eda a m\u00ed quit\u00e1rsela\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las opiniones de Desmond Doss son reveladoras porque parece reconocer, al igual que nosotros, que a pesar de sus convicciones personales y a la luz de la realidad de la maldad humana y del hecho de que algunos agresores no desistir\u00e1n de sus malas acciones hasta que sean derribados, la tradici\u00f3n cristiana de la guerra justa es a veces superior al pacifismo, tanto en cuanto a la responsabilidad pr\u00e1ctica como en la aproximaci\u00f3n al amor al pr\u00f3jimo \u2014en particular, al pr\u00f3jimo inocente que necesita ser rescatado\u2014. Se puede concluir que, si bien el pacifismo sigue siendo una opci\u00f3n cristiana, lo es solo en un sentido ampliamente an\u00e1logo a algo como el celibato: una excepci\u00f3n reservada para aquellos pocos pose\u00eddos por un llamado divino muy particular. Es el pacifista, y no el soldado, quien constituye la excepci\u00f3n a la norma cristiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, Doss se equivoc\u00f3 respecto a la guerra en la que luch\u00f3. Las guerras justas y los guerreros justos \u2014como Doss\u2014 no tienen como objetivo destruir, sino reconstruir.\u00a0\u00abIncluso al librar una guerra\u00bb, exige Agust\u00edn, \u00abcultiva el esp\u00edritu de un pacificador\/a, para que, al vencer a aquellos a quienes atacas, puedas guiarlos de vuelta a los beneficios de la paz\u00bb (Agust\u00edn, 1887). La m\u00e1xima paulina en Romanos 12 \u2014 \u00abEn la medida en que dependa de ustedes, vivan en paz con todos los hombres\u00bb, \u2014es un compromiso con el uso de la fuerza como \u00faltimo recurso. Los cristianos deben hacer todo lo que leg\u00edtimamente puedan para hacer las paces con sus enemigos, incluyendo orar para que Dios los bendiga y obre en sus conciencias a fin de persuadirlos de que se retiren. M\u00e1s a\u00fan, los cristianos deben tomar medidas constructivas y preventivas para hacer el bien en el mundo, mitigando, en la medida de lo posible, las causas de la animosidad. En esto, el guerrero justo y el pacifista est\u00e1n de acuerdo. Sin embargo, no hay formas seguras de ablandar los corazones endurecidos, y la pr\u00e1ctica de la paz tiene restricciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La paz no se puede comprar a costa de la verdad. \u00abEn la medida en que dependa de ustedes\u00bb no es solo un est\u00edmulo hacia la paz, sino tambi\u00e9n un l\u00edmite: \u00abUstedes, por ser quienes son, redimidos por Cristo y creados a imagen de Dios, est\u00e1n llamados a preservar la paz. Pero t\u00fa, dado qui\u00e9n eres, tampoco tienes el llamado \u2014ni el derecho\u2014 de anular el veto de quienes se niegan a corresponder a tus esfuerzos pac\u00edficos\u00bb. Nuestros enemigos tienen voz y voto sobre si prevalecer\u00e1 la paz.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cualquier caso, el pacifista puede encontrar consuelo en los propios sentimientos de Agust\u00edn sobre los dolores de la guerra. Agust\u00edn, a quien a menudo se describe como el padre de la moral cristiana de la guerra justa, afirm\u00f3 sin embargo que la imposibilidad de la paz es una tragedia. Lament\u00f3:\u00a0<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una guerra justa solo se justifica por la injusticia de un agresor, y esa injusticia deber\u00eda ser motivo de dolor para cualquier hombre bueno, porque es una injusticia humana (Agust\u00edn, 2003).\u00a0<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dada la gravedad de esta tarea, la conducta del soldado cristiano es fundamental. Agust\u00edn insisti\u00f3 en que \u00abnadie es apto para infligir este castigo, salvo aquel que, por la grandeza de su amor, ha vencido ese odio con el que suelen inflamarse quienes solo desean vengarse\u00bb (Agust\u00edn, 1888).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volviendo al Evangelio, el comentario del obispo George Packard en su \u00abDeclaraci\u00f3n sobre la guerra justa y sus implicaciones contempor\u00e1neas\u00bb de 2002 ofrece una sabia orientaci\u00f3n tanto a los capellanes militares bajo su cuidado como a la Iglesia en general sobre el papel del pacifismo en nuestro ministerio:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para comprender la actitud de nuestro Se\u00f1or, debemos \u00abir m\u00e1s all\u00e1 de la guerra\u00bb y abrazar el mensaje de Cristo sobre lo precioso que es cada ser humano y la necesidad de su redenci\u00f3n, su dignidad y esencia ante los ojos de Dios, y la importancia de que vivan un destino al servicio de Dios. Es dif\u00edcil pensar en vivir ese destino a trav\u00e9s de la violencia de la guerra; sin embargo, la doctrina de la Guerra Justa tiene su noble origen en el conflicto en defensa de los inocentes. (Tom\u00e1s de Aquino y sus comentarios se encuentran en la secci\u00f3n \u00abAmor\u00bb de sus obras). Es en estos momentos cuando recurrimos a la doctrina de la Guerra Justa, pues la vida, en su ambigua complejidad, podr\u00eda obligarnos a elegir ofrecer la vida para salvar otra vida. En resumen, siempre parecemos destinados \u2014a falta del Reino de Dios\u2014 a plantear los mejores y peores escenarios posibles mediante acalorados debates sobre la legitimidad de la guerra.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Obras citadas<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Agust\u00edn (2003). <em>La ciudad de Dios<\/em>, trad. Henry Bettenson (Londres; Nueva York: Penguin Books, 2003), cf. Libro XIX, esp. p.chs. 13-p.17.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Agust\u00edn (1887). \u00abCarta 189, a Bonifacio\u00bb, en <em>Padres nicenos y postnicenos<\/em>, ed. Philip Schaff, trad. J. G. Cunningham, vol. 1 (B\u00fafalo, NY: Christian Literature Publishing Co., 1887).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Agust\u00edn (1888). \u00abSobre el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a\u00bb, en Nicene and Post-Nicene Fathers, trad. Philip Schaff, vol. 6 (Buffalo, NY: Christian Literature Publishing Co., 1888), XX.63.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Biggar, Nigel (2013). <em>En defensa de la guerra <\/em>(Oxford: Oxford University Press, 2013).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hays, Richard (1997). La visi\u00f3n moral del Nuevo Testamento (Edimburgo: T&amp;T Clark, 1997), 331.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Adem\u00e1s de la tradici\u00f3n de la guerra justa, la Iglesia Episcopal tambi\u00e9n exhorta a sus miembros a estudiar y comprender la tradici\u00f3n del pacifismo. 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