Actualización sobre la Subvención de Desafío Ofrenda Unida de Acción de Gracias 2024 para Jerusalén: Hospital St. Luke’s de Nablus

Por Sawsan Batato, Diócesis Episcopal de Jerusalén

En un pequeño pueblo llamado Burin, enclavado entre colinas onduladas, una mujer de 45 años llamada Fátima llevaba una vida sencilla junto a su esposo, Farid, y sus cinco hijos: tres niñas y dos niños. Farid era el único sostén de la familia, y juntos habían compartido sueños y dificultades como familia. Pero todo cambió cuando Farid perdió su trabajo en la construcción debido a la guerra en Israel. Los ingresos fijos que antes sustentaban su modesto hogar se esfumaron de la noche a la mañana, dejándolos en una situación precaria.

Fátima siempre había sido el pilar de su hogar, ocupándose de las necesidades de sus hijos y haciendo que todo funcionara sin problemas. Sin embargo, últimamente había estado luchando contra un dolor implacable en la parte baja de la espalda y la pierna. El dolor se convirtió en su compañero constante, haciendo que incluso las tareas más sencillas se sintieran insuperables. Intentó seguir adelante, cuidando a sus hijos y ocupándose de las tareas del hogar lo mejor que pudo, pero a medida que los días se convertían en semanas, sus fuerzas se fueron agotando.

Con sus ahorros agotados y sin ingresos que valgan la pena mencionar, Fátima dudaba en buscar ayuda médica. La idea de las cuentas médicas le resultaba agobiante, y temía lo que pudiera revelar una consulta. Sin embargo, a medida que el dolor se volvía insoportable, la desesperación la llevó a escuchar por casualidad una conversación sobre el Hospital St. Luke’s, que ofrecía servicios médicos gratuitos a quienes los necesitaban. Una chispa de esperanza se encendió en su interior.

En un encuentro, Fátima se dirigió a la clínica ambulatoria del hospital. El ambiente bullicioso resultaba intimidante, pero las cálidas sonrisas del personal aliviaron su ansiedad. Tras un examen minucioso, el médico le dio la noticia: necesitaba una laminectomía urgente. El diagnóstico fue como quitarse un gran peso de encima; por fin, había un camino a seguir.

Ingresada como paciente hospitalizada, Fátima se vio envuelta en el cuidado y la compasión del personal del hospital. Atendieron sus necesidades, consolándola en los momentos de miedo e incertidumbre. La cirugía fue un éxito y, al despertar en la sala de recuperación, una oleada de alivio la inundó. El dolor que alguna vez había dominado su vida se estaba disipando, reemplazado por una renovada sensación de esperanza.

Cuando Farid se enteró de la recuperación de Fátima, se le llenaron los ojos de lágrimas. Había estado paseándose por el pasillo del hospital, con la preocupación grabada en su rostro, pero al entrar a su habitación y ver su sonrisa, la tensión se disipó. El personal se reunió a su alrededor y él expresó su gratitud con voz temblorosa. “Gracias por devolverle la vida a mi esposa”, dijo, abrumado por la emoción. “No sabíamos cómo íbamos a superar esto. No solo la salvaron; nos levantaron el ánimo en nuestro momento más oscuro”.

La recuperación de Fátima no fue solo física; revitalizó sus sueños. Con el apoyo de St. Luke’s, ahora podían imaginar un futuro en el que volverían a estar juntos, más fuertes que antes. La aldea, aunque pequeña, se convirtió en un lugar de esperanza y resiliencia, recordándoles que, incluso frente a la adversidad, la bondad y la compasión pueden iluminar el camino por delante. El personal y la junta directiva del Hospital St. Luke’s expresan su gratitud y reconocimiento al personal y la junta directiva de la Ofrenda Unida de Acción de Gracias por su generoso apoyo, el cual ha tenido un impacto significativo en la vida de muchas personas.