Crear espacio para Cristo y el prójimo (2022)

Por Christopher McNabb

Foto cortesía de Ministerios Episcopales de Migración

Los Ministerios Episcopales de Migración han reasentado a más de 100 000 refugiados y solicitantes de asilo, ayudándoles a encontrar un hogar y a recuperar la esperanza.

Todavía recuerdo mi primera Convención Diocesana como nuevo episcopaliano. Fue en Cherry Hill, Nueva Jersey, y la Diócesis Episcopal de Nueva Jersey había invitado al Obispo/a Presidente Michael Curry a dar un discurso. Él invitó a toda la convención a quitarnos los zapatos, tal como lo hizo Moisés frente a la zarza ardiente. Luego, tejió una hermosa historia sobre el pueblo de Israel y su viaje desde la esclavitud hacia la tierra prometida. 

El obispo Curry habló de los desafíos y las frustraciones, del miedo del pueblo y de la lucha por elegir la fe por encima de la certeza. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que estaba en la iglesia adecuada para mí. Con el tiempo, decidí realizar la ordenación y ahora tengo el placer de servir en los Ministerios Episcopales de Migración.  

A medida que las iglesias comienzan a planificar el próximo año, miramos hacia el Adviento, mi tiempo litúrgico favorito. En este tiempo, esperamos con esperanza ansiosa a nuestro Salvador. Soy consciente de que, para innumerables migrantes en todo el mundo, esta actitud de espera no es simplemente una práctica de fe, sino más bien la base de su esperanza de sobrevivir y de encontrar un lugar al que llamar hogar. 

En los Ministerios Episcopales de Migración buscamos facilitar ese regreso a casa, habiendo celebrado recientemente el reasentamiento del refugiado número 100 000 a través de nuestros programas. Este último año ha sido testigo de la expansión del programa «Neighbor-to-Neighbor» (De vecino a vecino), que trabaja para conectar a las congregaciones a fin de que actúen como patrocinadores comunitarios para quienes buscan asilo. También fue un año en el que nuestro equipo se movilizó después de que la administración presidencial anterior diezmara la infraestructura de reasentamiento de refugiados, asumiendo el desafío de acoger a miles de afganos que huían de su país mientras los talibanes tomaban el control de Afganistán. 

Es en momentos como estos, cuando vemos nuestra fe puesta en acción, que recuerdo el mensaje del Obispo/a Presidente Michael Curry: que esta labor es santa y que crear un hogar es una tarea sagrada. Así pues, creemos espacio en nuestras vidas para Cristo; y creemos espacio en nuestros hogares, nuestras congregaciones y nuestras comunidades para acoger a los recién llegados. No se me ocurre mejor manera de celebrar el Adviento.  

El Rvdo. Christopher McNabb se desempeña como coordinador de programas de reclutamiento y participación para el programa «Neighbor-to-Neighbor» (De vecino a vecino) de los Ministerios Episcopales de Migración. Vive en Seattle, Washington.