Obispo/a Presidente en el Consejo Ejecutivo: Palabras de apertura

El Obispo/a Presidente Katharine Jefferts Schori pronunció el siguiente discurso de apertura en la reunión del Consejo Ejecutivo de la Iglesia Episcopal, que se celebra actualmente en el Centro de Conferencias del Instituto Marítimo en Linthicum Heights, MD (Diócesis de Maryland).

 

Consejo Ejecutivo

5-7 de febrero de 2014

Centro Marítimo, Linthicum Heights, Maryland

Palabras de apertura

 

La Rvdmo. Katharine Jefferts Schori

Obispo/a Presidente y Primado/a

la Iglesia Episcopal

 

            Me da mucho gusto volver a verlos a todos y, sobre todo, verlos en persona. Me mantengo al tanto del trabajo que realizan entre las reuniones plenarias del Consejo, y es un gozo ver sus rostros en mi mente mientras leo las publicaciones en la extranet.  Gracias por su fidelidad al ayudarnos a todos a hacer realidad el sueño de una Iglesia más eficaz.

            Esta mañana quiero celebrar un par de logros notables, compartir algunas noticias y motivos de oración, y ofrecer una breve reflexión sobre el crecimiento que veo en toda la Iglesia Episcopal.

            Hace cuatro años este mes, el Consejo Ejecutivo aprobó una resolución en la que expresaba su profunda preocupación por nuestras hermanas y hermanos haitianos tras el devastador terremoto del 12 de enero. Esa resolución instaba a «la Iglesia Episcopal a recaudar una suma extrapresupuestaria de al menos 10 000 000 de dólares para la reconstrucción a largo plazo de la Diócesis de Haití».  Me llena de alegría poder decirles que hemos recibido un compromiso por escrito de 5 millones de dólares para apoyar a la Diócesis de Haití en sus esfuerzos de recuperación y reconstrucción.  Estamos inmensamente agradecidos por esta muestra de generosidad y fe en la labor de la Iglesia en Haití. Este compromiso será recibido por la Sociedad Misionera Nacional y Extranjera y se desembolsará a medida que se completen los trabajos. Podremos dar a conocer más detalles en aproximadamente un mes, pero quería que este Consejo se enterara primero.  Este es el fruto del trabajo silencioso y dedicado de nuestra Oficina de Desarrollo, bajo el liderazgo fiel y creativo de Elizabeth Lowell.

            Durante los últimos años, hemos estado trabajando para fortalecer nuestra defensa de causas y nuestras alianzas en la Organización de Naciones Unidas. Muchos de ustedes conocen el impresionante testimonio de la delegación de la Comunión anglicana ante la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la Organización de Naciones Unidas.  La hospitalidad y el liderazgo han estado a cargo de episcopales y, en ocasiones, del personal de la Iglesia Episcopal. Nuestra presencia ha crecido en los últimos años, particularmente en el foro dedicado a los temas indígenas. Nos hemos interesado e involucrado en la agenda de desarrollo post-ODM (Objetivos de Desarrollo del Milenio), que se encuentra en constante evolución.  Hace dos años iniciamos el proceso para solicitar el reconocimiento como miembro del Consejo Económico y Social de la ONU, convencidos de que esto nos brindaría una oportunidad extraordinaria para construir redes y relaciones en cumplimiento de la misión de Dios. Nuestra solicitud inicial del año pasado fue aplazada, en gran parte debido a las preguntas formuladas por un Estado miembro.   Este ha sido un gran esfuerzo, y el trabajo ya ha dado frutos abundantes en forma de relaciones nuevas y más profundas entre misiones, consulados y otros organismos que se preocupan por el bienestar de la humanidad.  Me da mucho gusto informarles que nuestra solicitud fue aprobada la semana pasada y será adoptada formalmente a finales de esta primavera. Este es el fruto del liderazgo persistente de Lynnaia Main y de la participación activa de muchas personas. Ella compartirá más detalles con el Comité de Misión Mundial.

            Otras noticias no son tan alegres a primera vista, pero el testimonio y el liderazgo de muchas personas, que han soportado tanto, siguen siendo de vital importancia.  La situación en Sudán del Sur ha sido muy tensa en las últimas semanas, y Gradye Parsons y yo hemos llamado a las iglesias presbiteriana y Episcopal a orar y dar testimonio junto a nuestros hermanos y hermanas sursudaneses, como un recordatorio de que, en última instancia, todos estamos juntos en esto, ya sea que parezca el cielo o el infierno.

            Las recientes iniciativas legislativas en Nigeria y Uganda para imponer sanciones penales a los miembros de la comunidad LGBT han motivado respuestas de los defensores de los derechos humanos, así como la respuesta de nuestra propia iglesia desde la perspectiva del pacto bautismal.  Hemos prometido ser testigos del amor de Dios en Cristo y respetar la dignidad innata de cada ser humano, cada uno creado a imagen de Dios. Podemos estar en desacuerdo sobre los detalles de cómo vivir nuestras vidas, pero no podemos estar en desacuerdo sobre la dignidad fundamental y de santidad de cada ser humano.

            Todos estos desafíos nos conectan con nuestros prójimos, tanto los que están cerca como los que están lejos. Todos formamos parte de un todo y, como señaló Pablo, ninguno de nosotros puede decir que no necesita a otro. Nuestra salud y salvación dependen de cómo tratamos a nuestros prójimos, pues así es como demostramos el amor de Dios.

            La Iglesia Episcopal en su conjunto está adoptando una nueva forma de ver nuestro lugar en el mundo en general. Seguimos pasando de una comprensión utilitaria u objetivada de la misión a una más orgánica.  Esas palabras pueden parecer duras y excesivamente críticas para un comportamiento pasado que a menudo se llevó a cabo con total buena fe; sin embargo, siempre hay un elemento de pecaminosidad egocéntrica humana en la forma en que nos relacionamos con los demás, especialmente con aquellos a quienes se considera «los otros».  Los misioneros que se relacionan con los demás como objetos de lástima, como beneficiarios o como sujetos a transformar, están tratando a esas personas como cosas, en lugar de como reflejos encarnados del espíritu creador de Dios.  Es un ejercicio eterno de dar un giro (es decir, arrepentimiento) para permitirnos ser enviados al mundo a descubrir lo que Dios está haciendo, y esperar que seamos nosotros quienes resultemos transformados.  Es una forma de relacionarnos con la creación de Dios como parte de la comunidad en lugar de como su gobernante, como un miembro en lugar de como la cabeza, como un amigo o un hermano en lugar de como un padre que todo lo sabe. A veces hemos utilizado la expresión simplificada de pasar de la labor misionera colonial a los esfuerzos misioneros poscoloniales.  Nunca lo haremos a la perfección, pero seguimos buscando formas de ser receptores entusiastas y expectantes de la gracia abundante de Dios, en lugar de ser quienes la proporcionan —y de comprender que esa es la única manera en que nosotros y toda la creación encontraremos alguna vez la plenitud, la salvación, la sanación y el shalom.

            Creo que esto es parte de lo que significa ser parte de una sociedad misionera, en lugar de una sociedad que envía misioneros a lugares nacionales y extranjeros para hacer algo. Recorremos el camino junto con toda la creación, junto con toda la humanidad, esperando encontrar a Dios obrando y atrayéndonos hacia una mayor plenitud.

            De eso se tratan las iniciativas de sostenibilidad en la Provincia IX, Navajoland y Haití, así como el cuidado de la tierra y la sostenibilidad de la creación. De eso se tratan los ministerios de presencia como la abadía de Bushwick y el monasterio de la Santa Cruz.  De eso se trata el Grupo de Trabajo para la Reimaginación de la Iglesia Episcopal, y de nuestro camino común hacia la creación de Dios con Jesús, quien nos llama amigos. Ojalá recorramos juntos este camino y encontremos la alegría de descubrir una sociedad creada por Dios.

 

 

La Iglesia Episcopal: www.episcopalchurch.org

Consejo Ejecutivo: http://generalconvention.org/ec  

 

Facebook: www.facebook.com/episcopalian

Twitter: www.twitter.com/iamepiscopalian

YouTube: https://www.youtube.com/user/EpiscopalChurchYT