La epidemia de opioides: una enfermedad mortal (2021)

Oh Señor bendito, tú atendiste a todos los que acudieron a ti: mira con compasión a todos aquellos que, a causa de la adicción, han perdido su salud y su libertad. Devuélveles la seguridad de tu misericordia inquebrantable; aleja de ellos los temores que los acosan; fortalécelos en el camino de su recuperación; y a quienes los cuidan, dales comprensión paciente y amor perseverante. Amén.

-Libro de oración común, pág. 831

Antecedentes

En 2018, la 79.ª Convención General de la Iglesia Episcopal aprobó la resolución 2018-C037, mediante la cual la Iglesia se comprometió a dar una respuesta integral a la epidemia de opioides. Esa resolución también facultó a un grupo de trabajo para estudiar cómo la Iglesia puede responder de manera más eficaz a la crisis de adicción a los opioides.

La devastación de esta crisis en curso no podría ser más evidente. En los Estados Unidos se registraron más de 81 000 muertes por sobredosis de drogas en los 12 meses que terminaron en mayo de 2020, la cifra más alta de muertes por sobredosis jamás anotada en un período de 12 meses. Uno de los principales factores: los opioides.

A partir de 1990, se informó erróneamente a la comunidad médica de que los analgésicos opioides no causarían adicción en los pacientes, lo que provocó un aumento en las recetas. Sin embargo, el uso indebido generalizado condujo a un número drástico de adicciones y sobredosis, que continúan ocurriendo hasta el día de hoy. Actualmente, entre el 21 % y el 29 % de los pacientes a quienes se les recetan opioides para el dolor crónico los usan de manera indebida, y entre el 8 % y el 12 % de las personas que consumen un opioide para el dolor crónico desarrollan un trastorno por consumo de opioides.

El primer producto a base de opioides que se recetó de manera generalizada fue el OxyContin. Se promocionó intensamente en 1995 con la afirmación de que tenía un bajo potencial de adicción. En 2007, el fabricante, Purdue Pharma, admitió en un juicio que sabía que el OxyContin era adictivo; para entonces, el sistema de atención médica estadounidense ya dependía de los opioides.

Esta epidemia también se ve agravada por el hecho de que muchos médicos ejercen en consultorios privados y pueden beneficiarse económicamente de la prescripción excesiva de opioides. Las sobredosis de opioides se cobraron más de 90 000 vidas en 2020, la cifra anual más alta registrada hasta la fecha. Se deben tomar medidas directas para superar esta epidemia.

Disparidades raciales

Es importante reconocer que los determinantes sociales de la salud y el racismo sistémico han contribuido a que las minorías étnicas tengan más probabilidades de morir por sobredosis de drogas. El Departamento de Salud de Minnesota informó en 2019 que los afroamericanos tenían casi el doble de probabilidades y los indígenas americanos siete veces más probabilidades de morir por una sobredosis de drogas que los blancos.

Históricamente, la crisis de los opioides ha afectado principalmente a las comunidades blancas debido a la falta de prescripción a las minorías étnicas. Aunque en algún momento se pensó que la falta de prescripción tenía como objetivo proteger a las comunidades minoritarias de los efectos de los opioides, ahora está claro que ocurre debido a un menor acceso a la atención médica, a la idea errónea de que las personas negras y otras minorías tienen un umbral de tolerancia al dolor más alto, entre otras razones.

¿Por qué es malo que a las minorías se les receten menos opioides si son peligrosos? Porque estas comunidades recurren entonces a sustitutos ilegales de estos medicamentos que, con frecuencia, están adulterados con opioides sintéticos más peligrosos, como el fentanilo. También se ha registrado un aumento reciente en las sobredosis de opioides en las comunidades de color. Al encubrir esta crisis, la lucha de las minorías pasa desapercibida.

Respuesta del gobierno

El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) está reforzando los datos de salud relacionados con el uso de opioides y educando a los profesionales de la salud y al público sobre sus peligros. Los esfuerzos del HHS también incluyen mejorar el acceso a programas de prevención, tratamiento y recuperación.

En el Congreso, se han presentado varios proyectos de ley para enfrentar la epidemia, entre ellos la Ley Integral de Adicción y Recuperación (CARA) 3.0 y la Ley del Derecho a Saber de los Pacientes con Adicción a los Opioides de 2021. La política de la Iglesia Episcopal sobre la crisis de los opioides instruye a la Oficina de Relaciones Gubernamentales a abogar por un enfoque de salud pública para enfrentar esta enfermedad. Apoyamos plenamente las disposiciones de la CARA 3.0. Esta legislación bipartidista aumenta los niveles de autorización de financiamiento para los programas de la Ley Integral de Adicción y Recuperación (CARA) promulgados en 2016. También establece reformas políticas adicionales para ayudar a combatir la epidemia de opioides que se ha agravado durante la pandemia del coronavirus. Otro aspecto importante del uso indebido de drogas es la reforma de la justicia penal, y la CARA 3.0 apoya la limitación y la reducción del encarcelamiento mediante la inversión en programas de desviación y de intervención previa al arresto en el sistema de justicia penal.

Actúa pidiendo a tus representantes en el Congreso que apoyen la CARA 3.0. Es imperativo que tomemos medidas contundentes para poner fin a la epidemia de opioides.

Recursos adicionales

Resoluciones de la Convención General

Informes presentados a la 80.ª Convención General