Declaración de la Iglesia Episcopal sobre el cuidado de la creación

Durante los primeros días de su presidencia, el presidente Trump cumplió las promesas que había hecho a lo largo de la campaña de reducir significativamente las inversiones en regulación medioambiental, la lucha contra el cambio climático y los acuerdos y procesos internacionales. Específicamente, al igual que lo hizo durante su primer mandato, el presidente Trump anunció su plan de retirar a Estados Unidos del tratado de la Organización de Naciones Unidas sobre el cambio climático, conocido como el Acuerdo de París.

Adoptado originalmente en 2015, el Acuerdo de París y las conferencias asociadas son el mejor mecanismo con el que cuenta la comunidad internacional para la acción global contra el cambio climático. Además del apoyo que la Iglesia Episcopal ha brindado a la ONU desde antes de su creación, el Obispo/a Presidente ha enviado delegaciones para participar en las Conferencias sobre el Cambio Climático de la ONU desde 2015 y ha respaldado los objetivos del Acuerdo de París de alcanzar cero emisiones netas de carbono para 2050. Alentamos a nuestro gobierno federal a hacer lo mismo. Nos decepciona la decisión del presidente Trump, ya que ignora tanto el cambio climático como una realidad como la colaboración internacional necesaria para evitar los peores resultados previstos.

Una orden ejecutiva adicional ordena la venta de concesiones de petróleo y gas en el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico (ANWR) y en todo Alaska. Como iglesia, hemos apoyado la protección permanente del ANWR desde 1991. La Iglesia Episcopal se solidariza con el pueblo Gwich’in, que desde hace miles de años mantiene un vínculo sagrado con esta región y con la vida silvestre que alberga. Reafirmamos nuestro llamado a protegerla de toda futura extracción de combustibles fósiles y apoyamos su protección permanente en beneficio de la vida silvestre y de la población de la región.

Otras órdenes ejecutivas exigen una extracción de petróleo y gas de amplio alcance y perjudicial, una medida que contradice la postura declarada de nuestra iglesia de avanzar en la inversión en energía limpia. A esto se suma la revocación de fondos destinados a partes de la Ley de Reducción de la Inflación (IRA), un proyecto de ley de gran importancia destinado a impulsar la producción de energía limpia, mejorar los estándares de calidad del aire, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mucho más. Reafirmamos nuestro llamado a una transición completa lejos de la perforación y el uso de combustibles fósiles, y seguimos pidiendo la expansión de las energías renovables, la protección de los recursos naturales y la colaboración internacional para enfrentar la crisis climática. Reafirmamos nuestro llamado al cuidado de la creación de Dios y seguiremos instando al gobierno federal de EE. UU. a que haga lo mismo.

Resoluciones de la Convención General y del Consejo Ejecutivo sobre el medio ambiente