Sean Rowe, un obispo/a de 49 años del oeste de Pennsylvania, se convirtió el miércoles en la persona más joven en ser elegida como líder de la Iglesia Episcopal.
De inmediato lanzó un llamado a la reflexión para que la iglesia, que ha enfrentado divisiones y una pérdida crónica de feligreses, haga frente a una «crisis existencial» que comparó con el colapso de la industria siderúrgica en su región natal, el «Cinturón del Óxido».





