La Oficina de Relaciones Gubernamentales de la Iglesia Episcopal se complace en informar que el Departamento de Seguridad Nacional ha anunciado recientemente la extensión de protecciones cruciales para los ciudadanos libaneses que se encuentran actualmente en Estados Unidos, una decisión que refleja los valores que apreciamos como comunidad de fe.
Esta prórroga abarca tres programas clave: el Estatus de Protección Temporal (TPS), el Alivio Especial para Estudiantes (SSR) y la Salida Forzada Diferida (DED). Cada uno de estos programas ofrece apoyo vital a las personas libanesas que no pueden regresar de manera segura a su país de origen debido al conflicto y la inestabilidad actuales.
Bajo la designación del TPS, los ciudadanos libaneses elegibles que hayan residido de manera continua en los EE. UU. desde el 16 de octubre de 2024 podrán solicitar la autorización de estancia temporal y de trabajo por un período de 18 meses. Esto representa un salvavidas crucial para quienes, de lo contrario, podrían enfrentarse a condiciones peligrosas si se vieran obligados a regresar al Líbano.
Para los estudiantes libaneses que cursan sus estudios en Estados Unidos, el programa SSR ofrece mayor flexibilidad. Los estudiantes con visa de no inmigrante F-1 ahora pueden solicitar autorización laboral, trabajar más horas durante el período académico y reducir su carga académica sin perder su estatus de visa. Esta medida reconoce los desafíos únicos que enfrentan estos estudiantes para mantenerse a sí mismos y, posiblemente, a sus familias en su país de origen durante este momento difícil.
La prórroga del DED, siguiendo la directiva del presidente Biden, permite a los ciudadanos libaneses solicitar una autorización de empleo válida hasta el 25 de enero de 2026. Esta medida brinda un nivel adicional de protección y estabilidad a quienes tal vez no reúnan los requisitos para el TPS, pero aún así necesitan apoyo.
Se espera que estas prórrogas beneficien a aproximadamente 11 000 ciudadanos libaneses, y que otros 1 740 estudiantes con visa F-1 de no inmigrante puedan calificar para el SSR. Estas cifras representan a miles de personas y familias que ahora tendrán cierta seguridad y esperanza para su futuro.
Estas recientes políticas encaran la compasión y la justicia que, en nuestra opinión, deberían estar en el centro del enfoque de nuestra nación respecto a la inmigración. Instamos a Estados Unidos a hacer todo lo posible para evitar una mayor escalada regional, que ha hecho necesaria esta política.
Alentamos a nuestros hermanos episcopales a aprovechar este momento como una oportunidad para profundizar su compromiso con los temas de inmigración. Ya sea informándose más sobre el TPS y las políticas relacionadas, apoyando la labor vital de los Ministerios Episcopales de Migración o abogando por una reforma migratoria integral a través de la Red Episcopal de Políticas Públicas, hay muchas maneras de poner nuestra fe en acción.
A medida que avanzamos, sigamos orando y trabajando por un mundo en el que todas las personas puedan vivir en paz y seguridad, y en el que las políticas de nuestra nación reflejen la dignidad y el valor de cada ser humano.





