Al conmemorar el Día Internacional de los Migrantes el 18 de diciembre de 2024, la Iglesia Episcopal reafirma su compromiso de promover políticas que atiendan las necesidades de los migrantes en busca de una vida mejor. Este día sirve como un poderoso recordatorio de los viajes de innumerables personas y familias que buscan seguridad, oportunidades y una vida mejor. La migración humana siempre ha sido parte de nuestra experiencia compartida, y en los años y décadas venideros, el cambio climático, la inestabilidad económica y los conflictos la intensificarán.
La 79.ª Convención General de la Iglesia Episcopal reconoció la importancia de acoger al foráneo, haciéndose eco del llamado bíblico a amar a quienes son diferentes a nosotros. Como se afirma en Deuteronomio 10:19: «También amarás al extranjero, pues tú fuiste extranjero en la tierra de Egipto». Este sentimiento se refuerza aún más en Mateo 25:35, 40, donde Jesús nos recuerda que acoger al foráneo es un reflejo de nuestra fe y compasión.
A la luz de estas enseñanzas, alentamos a los episcopales a abogar por políticas migratorias —tanto en Estados Unidos como a nivel mundial— que respeten la dignidad de todos los seres humanos. Reconocemos los derechos de los refugiados y los solicitantes de asilo, y abogaremos por leyes justas y compasivas para todos los migrantes. Estamos llamados a recordar que incluso María, José y Jesús huyeron de la violencia en busca de seguridad.
De cara al 2025, la Oficina de Relaciones Gubernamentales y los Ministerios Episcopales de Migración continuarán abordando los temas migratorios como parte de nuestra misión. Los invitamos a unirse a nosotros para honrar las voces y el liderazgo de los propios migrantes, al tiempo que trabajamos junto a socios ecuménicos e interreligiosos para abordar las causas fundamentales de la migración. Esto implica abogar por soluciones justas que tengan en cuenta las complejidades de las políticas migratorias, sin dejar de lado el compromiso con la hospitalidad y la acogida.
Únase a nosotros para instar a los gobiernos a que cumplan con sus obligaciones legales y garanticen el acceso a los servicios cuando sea necesario. Pedimos a los gobiernos que adopten políticas que no agraven las condiciones que conducen a la pobreza y la violencia, lo cual alimenta la migración forzada. Reconocemos la necesidad urgente de contar con rutas seguras y ordenadas para los refugiados y migrantes. Se deben respetar los principios de no devolución; los países no deben devolver a las personas a condiciones inseguras en sus países de origen. Además, abogamos por ampliar los programas de reasentamiento de refugiados como una respuesta humanitaria que ofrezca seguridad y oportunidades a las personas.
Al conmemorar este año el Día Internacional del Migrante, reafirmemos nuestro compromiso de hacer de 2025 un año en el que apoyemos activamente políticas que reflejen nuestros valores de compasión y justicia. Al asumir nuestro papel como defensores de los migrantes y refugiados, podemos ayudar a crear un mundo donde cada persona sea tratada con dignidad y respeto.
Trabajemos juntos para garantizar que todos los que buscan refugio encuentren una comunidad acogedora, dispuesta a recibirlos con los brazos abiertos. Después de todo, a los ojos de Dios, todos formamos parte de una misma familia, cada uno con su propia historia que vale la pena contar.





