Si Dios no fuera mi socorro,
ya habitaría yo en el reino del silencio.
Cuando decía « mi pie resbala »,
tu amor, Señor, fue mi sustento.
En medio de mis ansiedades,
tu consuelo me deleita. (Salmo 94:17-19)
Acompáñenos cada semana mientras compartimos nuevas oraciones por las personas más vulnerables entre nosotros, por quienes afrontan desafíos, miedos y amenazas. Recordaremos muchos de los daños que se están produciendo y reconoceremos lo que se está eliminando, perdiendo o poniendo en peligro.
Estas oraciones no sustituyen a la acción; su propósito es, más bien, ofrecer un espacio para el arraigo y el discernimiento mientras intentamos sostenernos mutuamente en el amor y a la manera de Cristo.
Únase por Zoom cada lunes a las 11:45 a. m. (ET) para participar en una liturgia sencilla y escuchar las oraciones de los miembros de la Comunidad de Francisco y Clara.

Por la dignidad de las personas que sufrieron daños durante su detención
Dios de justicia, que nos llamas con dolorosa insistencia a tratar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, oramos por todas las víctimas de violencia sexual, especialmente por quienes han sufrido abusos durante su detención, en prisiones, en campos de refugiados y en otros lugares donde el encarcelamiento, el desplazamiento o la guerra dejan a las personas vulnerables expuestas a la crueldad y la explotación. Oh Dios, consuela y acoge a estas víctimas en tus brazos misericordiosos y amorosos. Lleva a todas las personas que cometen actos de violencia sexual al arrepentimiento y la rendición de cuentas, por el bien de nuestra vida en común. Transforma los corazones de quienes son cómplices de esta violencia, ya sea con su silencio o por apoyar sistemas que permiten la victimización de las personas encarceladas. Concede sabiduría y valentía a las autoridades que supervisan los centros de detención. Devuelve la dignidad a quienes han visto sus cuerpos violentados y haz que tu Iglesia nunca le dé la espalda al sufrimiento. Te rogamos en nombre de tu Hijo, que se acercó a las personas heridas, defendió a las vulnerables y proclamó la libertad a las oprimidas. Amén.
Por la libertad religiosa y la dignidad mutua
Dios de libertad, que amas sin excepción y en cuyo don al mundo no caben dinámicas coercitivas, te rogamos por la libertad religiosa y la dignidad de todas las personas en estos tiempos de profunda división política y religiosa y de violencia focalizada. Nos llamas a confiar solo en ti, no en los poderes terrenales. Nos duele profundamente la muerte de quienes han sido asesinados y la violencia sufrida por quienes han sido atacados por su fe. Lamentamos el intento de vincular la identidad cristiana con la exclusión, la dominación o el miedo, pues pone en riesgo tanto a personas de todas las religiones como a quienes no profesan ninguna, y distorsiona el Evangelio proclamado por tu Hijo, Jesucristo. Ayúdanos a defender la dignidad y la seguridad de todas las personas, incluidas las comunidades religiosas que sufren acoso, discriminación o amenazas. Cuando los símbolos cristianos se utilicen para justificar la violencia, la exclusión o la idolatría política, guía nuevamente nuestros corazones hacia la misericordia, la humildad y la verdad. Danos valentía para rechazar las falsas promesas del nacionalismo y proclamar tu reino en su lugar. Amemos a quienes son diferentes a nosotros por el bien de nuestra vida en común. Concédelo por medio de tu Hijo y por el poder de tu Espíritu Santo, que transforma el mundo. Amén.
Por la sanación y la contención del ébola en la República Democrática del Congo
Dios de sanación milagrosa, cuyo Hijo manifestó tu poder sobre la enfermedad y la muerte, te rogamos por todas las personas enfermas o que han muerto a causa de brotes de enfermedades infecciosas, incluido el ébola, en la República Democrática del Congo y en África Oriental. En momentos en que el sufrimiento se ve agravado por situaciones de violencia y desplazamiento, ayuda al personal de salud y a los sistemas de salud pública a contener el brote y prevenir nuevos casos de enfermedad y muertes. Protege a todas las personas vulnerables del Congo y los países vecinos. Que quienes sienten miedo en medio del dolor de la enfermedad y la muerte miren con esperanza hacia la restauración y la liberación. Ayúdanos a promover la inversión en sistemas de salud global que prevengan y coordinen la respuesta ante emergencias de salud, especialmente la Organización Mundial de la Salud y otros sistemas de respuesta de emergencia. Ven, Señor Jesús, y pon fin a todo sufrimiento, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.





