Si Dios no fuera mi socorro,
ya habitaría yo en el reino del silencio.
Cuando decía « mi pie resbala »,
tu amor, Señor, fue mi sustento.
En medio de mis ansiedades,
tu consuelo me deleita. (Salmo 94:17-19)
Acompáñenos cada semana mientras compartimos nuevas oraciones por las personas más vulnerables entre nosotros, por quienes afrontan desafíos, miedos y amenazas. Recordaremos muchos de los daños que se están produciendo y reconoceremos lo que se está eliminando, perdiendo o poniendo en peligro.
Estas oraciones no sustituyen a la acción; su propósito es, más bien, ofrecer un espacio para el arraigo y el discernimiento mientras intentamos sostenernos mutuamente en el amor y a la manera de Cristo.
Únase por Zoom cada lunes a las 11:45 a. m. (ET) para participar en una liturgia sencilla y escuchar las oraciones de los miembros de la Comunidad de Francisco y Clara.

Por los diversos organismos representativos que reflejan a sus constituyentes
Dios de justicia, cuyo hijo se acercó a los marginados, oramos para que los organismos representativos de todo tipo reflejen a las comunidades a las que representan. Nos entristece la iniciativa de hacer que votar se convierta en una carga o se vuelva inaccesible para muchos votantes, en especial para las comunidades negras y otras comunidades que históricamente han sido objeto de la privación del derecho al voto. Mantén los sitios de votación libres de intimidación, amenazas y temor. Protege la esfera pública de la propaganda que difunde desconfianza y desalienta a las personas de emitir sus votos. Fortalece a los defensores que exigen que estas comunidades cuenten con voz. Concede a todas las autoridades locales, estatales y nacionales la sabiduría para garantizar elecciones justas y seguras en todo este país. Que nuestra nación, cuyos pueblos están hechos a tu imagen y reflejan muchas culturas, sea justa y pacífica, y todo en tu gloria. Concédenos esto a través de Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Por los niños cuyas escuelas se convierten en campos de batalla
Dios de paz, cuyo hijo declaró que el reino de los cielos le pertenece a los niños pequeños, lamentamos el aumento de los ataques violentos en las escuelas de todo el mundo. Oramos por los más de 10,000 estudiantes y maestros de todo el mundo que han sido asesinados, heridos, secuestrados o que han sufrido otros daños durante los ataques contra la educación y por el uso militar de las escuelas y las universidades en los últimos dos años. Elevamos a tu cuidado especial las escuelas de Colombia, la República Democrática del Congo, Etiopía, Haití, Palestina y Ucrania, donde los ataques han sido más frecuentes. Concédeles fortaleza a todos los que trabajan para mantener las escuelas como lugares seguros. Concédeles a todas las personas, especialmente a quienes están en el poder y a quienes están armados, la sabiduría para defender los derechos de los niños en la guerra y dondequiera que la violencia llegue a sus escuelas. Haz responsables a todos los que han atacado instituciones educativas y lleva la justicia y la paz a las escuelas en todas partes para que todos los niños puedan disfrutar del don del aprendizaje en la paz. Concédenos esto, oh Dios, por medio de tu Hijo que vive y reina contigo en el poder del Espíritu Santo. Amén.
Por los “dreamers” que viven en la incertidumbre
Dios de la esperanza, cuyas promesas nos guían hacia un futuro de inclusión radical y solidaridad universal, elevamos a quienes llegaron a Estados Unidos siendo niños, los “dreamers” y a todos los beneficiarios de DACA. Reconocemos que los beneficiarios de DACA consideran que este país es su hogar y no tienen una vía para alcanzar un estado permanente o la ciudadanía. Lamentamos la pérdida de empleos y autorizaciones de trabajo para algunos, así como la ansiedad y la confusión de quienes esperan meses para recibir actualizaciones del gobierno federal sobre la renovación de su situación. Ayuda a los miembros del Congreso a sentir compasión por los vulnerables de este país. Faculta los sistemas de atención comunitaria para que apoyen y protejan a quienes viven en la incertidumbre y a quienes están sin trabajo. Te damos gracias por todos los beneficiarios de DACA y por los muchos dones que le han otorgado a este país. Ayúdanos a seguir creando comunidades de bienvenida, atención y responsabilidad mutua en todo Estados Unidos, por medio de Jesucristo, en el poder de tu Espíritu Santo transformador, en quien oramos. Amén.





