La obispa Mary Gray-Reeves comparte sus reflexiones sobre la Reunión de Primados Anglicanos de 2024

La obispa Mary Gray-Reeves comparte sus reflexiones sobre la Reunión de Primados Anglicanos de 2024

La Reverendísima Mary Gray-Reeves, vicepresidenta de la Cámara de Obispos, asistió a la Reunión de Primados Anglicanos 2024 en Roma del 26 de abril al 3 de mayo en representación del Obispo Presidente Michael Curry. Cada dos años, un grupo de obispos principales, arzobispos y moderadores de las 42 iglesias que conforman la Comunión Anglicana se reúnen para orar, conversar, estudiar y confraternizar.

En el siguiente video, Gray-Reeves comparte sus reflexiones sobre la reunión. A continuación, se ofrece una transcripción levemente editada, junto con enlaces informativos.

Soy la obispa Mary Gray-Reeves, y aunque mi trabajo oficial es ser directora gerente del Episcopal College, también tengo a mi cargo la vicepresidencia de la Cámara Episcopal. En el tiempo que el obispo presidente ha experimentado problemas de salud, me ha correspondido hacer parte de su trabajo. Él me pidió que lo representara durante la reunión de los primados, dado que en ese momento él no podía viajar. El arzobispo de Canterbury me extendió la invitación.

En mi opinión la reunión fue excelente. La disfruté mucho y fue un gran honor participar en ella. No fui la única obispa que asistió en representación de un primado, así que en ese sentido, tuve compañía y fuimos dos los que estábamos cumpliendo una función en nombre de nuestro primado.

La reunión se celebró dentro del contexto de una peregrinación a Roma. Inicialmente estaba prevista a realizarse hace un par de años, pero COVID impidió hacerla. Por eso se llevó a cabo en esa ciudad.

Nuestra peregrinación coincidió muy bien con nuestros estudios bíblicos y nuestros servicios de adoración, basados en el libro de los Hechos. Como sabemos, las historias del libro de los Hechos narran tanto el nacimiento de una iglesia, como los conflictos, las conversaciones, la resolución de problemas y la reconciliación inherentes al proceso de nacimiento de algo nuevo, como una iglesia. Estar en Roma nos dio un entorno increíble para reflexionar sobre esos temas. Fuimos a los lugares donde supuestamente, según la leyenda, Pablo fue asesinado y enterrado.

También visitamos un bello ministerio, el ministerio laico de Sant’Egidio. Aunque me cuesta mucho pronunciar bien el nombre, es un ministerio absolutamente hermoso que está presente en 70 países, dedicado a los pobres y a trabajar por la paz.

Estando allí tuvimos la oportunidad de ver la situación real que se vive en ese lugar, al igual que nos toca experimentar las realidades de nuestro propio entorno, tales como la realidad de tener que emigrar a otras partes del mundo en busca de alimento y para cubrir necesidades básicas… eso fue una experiencia impactante que vivimos durante nuestra reunión con esas personas en Roma. Ver a la iglesia en acción al abordar desafíos, resolver problemas y reconciliar a personas que no conocen pero que son sus prójimos y a quienes aman en nombre de Cristo, fue un recordatorio asombroso de la labor de nuestra propia Comunión Anglicana.

Por supuesto, no es ningún secreto que la Comunión Anglicana ha experimentado conflictos en los últimos años, y los primados a veces han enfrentado momentos tensos en sus reuniones internas. Sin embargo, creo que estamos ampliamente de acuerdo en que el diseño de esta reunión fue muy bueno, y que también abrió un espacio al que todos acudieron con la esperanza de crear un ambiente propicio para nuevas conversaciones y para la reconciliación. Se buscaba ofrecer un espacio dentro de este instrumento particular de comunión donde las personas pudieran reunirse, incluso a pesar de sus diferencias irreconciliables de opiniones y valores sobre las cosas.

Creo que todos comprendimos que la reconciliación no implica necesariamente estar de acuerdo en todo, sino más bien ser uno en Cristo y preguntarnos hasta qué punto podemos alcanzar la reconciliación en este momento de nuestra relación.

Gran parte de nuestra conversación se centró en este aspecto, y creo que eso fue lo que más me conmovió: estar en un lugar donde podíamos hablar en esos términos. La visita al Santo Padre fue especialmente conmovedora. Hablamos mucho sobre la sinodalidad, y un cardenal, Mario Grech, vino a hablarnos sobre el tema.

Es un tema importante para el Papa, y lo vivimos de manera muy significativa durante nuestra visita con él, la cual fue una experiencia asombrosa. Todos sospechamos que el Papa es una persona asombrosa, y al conocerlo confirmamos precisamente eso. Durante nuestro encuentro, experimentamos la idea de sinodalidad cuando nos hizo reconocer el que aunque nos encontrábamos en la misma sala, no estábamos en plena comunión. Sin embargo, experimentamos una profunda comunión al centrarnos en Cristo y comprender la fuente de nuestra salvación.

Quedé con la impresión de que la conversación que sostuvieron los primados parecía diferente a la de los dos últimos años. Hubo un cambio evidente, y como suele suceder en todo conflicto, el cambio a menudo está relacionado con una nueva generación, donde las cosas y las personas evolucionan, pero también se suavizan en ciertos aspectos. Con el paso del tiempo, se adquiere una perspectiva más amplia, y sin duda, se percibió una apertura. No me refiero a un cambio de opiniones, quiero dejar esto claro; nadie modificó sus opiniones fundamentales, por ejemplo, sobre la sexualidad humana, pero sí hubo una disposición real de escuchar con el corazón y preguntarse: “¿Podemos convivir en el mismo espacio? ¿Qué nivel de entendimiento podemos alcanzar juntos?” Por lo tanto, quiero destacar que, en todos nuestros contextos, es probable que en algún momento enfrentemos algún tipo de conflicto. Por eso opino que la sabiduría de la reunión de los primados es un regalo de los líderes de nuestra Comunión Anglicana.

Así que ahora, cuando pienso en los temas que antes consideraba “intocables”, ahora me doy cuenta de que tal vez no lo sean. La realidad es que la obra de la salvación es vasta y de naturaleza eterna, lo que significa que Dios siempre está buscando oportunidades para la reconciliación. Este es el núcleo de nuestra misión como iglesia, y pude experimentarlo de manera significativa durante la reunión de primados. Por lo tanto, los invito a que, en su propio contexto, consideren hasta qué punto es posible alcanzar la comunión en este lugar y en esta relación.

Me gustaría elogiar el comunicado que surgió de la reunión de primados. Ha sido elaborado de manera excelente. Fue un proceso muy colaborativo, con una revisión completa antes de su publicación.

Además, quiero destacar algo importante, especialmente si estamos considerando asociaciones de comunión: tres de las principales preocupaciones que surgen una y otra vez  y que todos compartimos son el cambio climático, la migración y la pobreza. Los desafíos están presentes en toda la comunión.

Escuchamos muchas historias, especialmente sobre el cambio climático, y observamos cómo el desplazamiento de personas en todo el planeta debido a este fenómeno es cada vez más extremo. Reconocemos que, en nuestro contexto particular en la Iglesia Episcopal, el desafío es de gran magnitud, y debemos tenerlo presente. Personalmente, he colaborado estrechamente con otras dos diócesis en la Comunión Anglicana, creo de corazón que éstas son formas en las que podemos brindarnos apoyo mutuo a nivel mundial. Existe un profundo deseo por parte de los primados de fomentar esto.

Por lo tanto, los animo a revisar el comunicado y también a ampliar sus horizontes en torno a esta gran, hermosa y fascinante Comunión Anglicana que todos compartimos.

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